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| 07/11/2019

El Museo Municipal Paleontológico de Junín palpita la apertura de su nueva sede

Estará en el Parque Natural, a 200 metros de un yacimiento donde se encontró gran cantidad de fósiles. El MUMPA cuenta con piezas de unos 30 géneros diferentes de animales que habitaron en suelo bonaerense hace miles de años, entre 10 mil y 19 mil aproximadamente.

Por Redacción

El Museo Municipal Paleontológico Legado del Salado (Mumpa) de Junín se está preparando para la mudanza: antes de fin de año abrirá su nueva sede, ubicada a la vera de la Laguna Gómez y a unos 200 metros del yacimiento donde se han hallado gran cantidad de fósiles de gran importancia para la región.

"El museo abrió en 2010 y funciona desde entonces en el Colegio Normal, pero en el hallazgo de fósiles trabajamos desde 2005", señaló José María Marchetto, director del Mumpa, espacio que cuenta con piezas de unos 30 géneros diferentes de animales que habitaron en suelo bonaerense hace miles de años, entre 10 mil y 19 mil aproximadamente.

En tanto, tras la canalización del río Salado, se produjeron diversas crecidas y bajantes que permitieron que  aparecieran muchos restos fósiles, de gran importancia paleontológica.

"Un momento clave ocurrió en el verano de 2018, cuando el río bajó mucho de golpe y apareció una cantidad terrible de material", explicó Marchetto, y precisó: "El museo tiene más de 2 mil piezas y continuamente con la creciente y bajante del río aparece material nuevo, lo del 2018 llamó tanto la atención porque entre otras cosas aparecieron cuatro cráneos casi completos: uno de un equus neogeus, emparentado con el caballo actual; uno de tigre dientes de sable; un cráneo de arctotherium, oso extinto sudamericano; y uno de estegomastodon, que tuvo parentesco con el elefante actual".  

LA NUEVA SEDE

El entusiasmo por la pronta inauguración de la nueva sede del museo se le nota a Marchetto, quien junto a sus colegas, trabaja con mucha pasión por la recuperación del patrimonio natural de la zona.

"El museo nuevo va a tener una sala de exposición con material fijo, conformado por piezas que son muy grandes, que no es bueno que se muevan; también va a haber una sala para muestras itinerantes, una réplica del tigre dientes de sable tamaño natural, de cuando el animal estaba en vida, hecha por el paleoartista de Ramallo Miguel Lugo, quien hizo una escultura de otro animal que se llama macrauchenia, que está justo frente al museo, como entrando, y también va a tener una zona de trabajo con puerta vidriada para que la gente pueda vernos trabajar, ya que nuestra labor no consiste solo en rescatar el fósil, hay que limpiarlo, acomodarlo, reforzarlo, clasificarlo", subrayó Marchetto.

En el grupo de trabajo del Mumpa participan varios especialistas, como la profesora Marcela Torreblanca, quien inició la actividad de la institución. También están la antropóloga Leticia Balocco, el geólogo Carlos Scandolera, y a través de un convenio con la Universidad de San Luis se sumó la paleontóloga Natalia Lucero. "A este equipo de idóneos se acercó un grupo de personas, que me incluye, que hemos hecho las capacitaciones que estuvieron a nuestro alcance para poder realizar la actividad como corresponde, dentro del marco de la Ley Nacional  de Protección de Patrimonio, la 25.743, e hicimos contacto con gran variedad de profesionales a nivel nacional e internacional que continuamente nos están orientando con la actividad", indicó el director de la institución.

QUE HACER SI SE ENCUENTRA UN FOSIL

Marchetto hizo especial hincapié en la necesidad de explicar qué debe hacer y qué no una persona que sin conocimiento científico halla restos de lo que pudieran ser fósiles. "Es necesario que se sepa que alguien que cree haber hallado un fósil lo primero que tiene que hacer es no tocarlo. El material solo puede ser retirado por una persona que tenga los permisos legales y el conocimiento para hacerlo que en este caso, en Junín, los tenemos los integrantes del Mumpa", recalcó Marchetto.

"Los fósiles están sueltos y la gente los trae, es entendible, pero de ser posible, lo ideal es que la gente no toque nada: se debe avisar al centro de referencia de la localidad y dar referencias certeras de dónde están los huesos para poder ir a retirarlos", apuntó el también docente de biología y química, y añadió: "Lo ideal es que no lo toquen ni suelto ni enterrado, ya que a veces uno encuentra gran cantidad de material que pertenece a un animal y va viendo lo que hay alrededor, se va fijando, y llega a un lugar donde hay más que está enterrado, in situ, en su sitio original, y al encontrarlo se puede entender de qué capa del suelo venía el registro y con eso calcular mejor la antigüedad y todos los datos científicos como corresponde, si eso se saca del lugar y lo lleva se pierde esa información".

Marchetto expresó que también hay que tener en cuenta que "los fósiles no tienen valor económico y no son de nadie, son patrimonio cultural del sitio donde se halló, y lo que se busca es tratar de preservar el material para que todo el mundo lo pueda disfrutar, estudiar, y para que todo el mundo pueda aprender". 

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