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| 06/02/2019

Javier Capelli, otro de la casa que se fue por la puerta de atrás

Al defensor le quedaban seis meses de contrato con El Verde pero rescindió ya que los dirigentes no querían contar más con sus servicios.

En silencio y por la puerta de atrás. Así terminan algunos de los vínculos de Sarmiento con futbolistas de “la casa” desde hace algún tiempo. Desde Mauricio Ferradas, pasando por Cuca Sánchez o Ignacio Cacheiro, entre otros, hasta llegar a Javier Capelli, todos tienen un denominador común: ninguno se fue como le hubiese gustado de la institución. Con mayor o menor rendimiento fueron futbolistas que salieron de las formativas y que tuvieron un importante paso en Primera; sin embargo todos contaron con el mismo problema: las formas.

Independientemente de las discusiones económicas de un club, que defiende sus intereses, y de los jugadores, que defienden sus ingresos, en todos los casos hay un manejo cuestionable de parte de los dirigentes que según el caso intentan rebajar el sueldo del jugador con diversas amenazas como separarlo del plantel o bajarle la decisión el cuerpo técnico de no incluirlo en los trabajos futbolísticos para, de a poco, ir desgastando la paciencia de los jugadores.

El último caso fue el de Capelli. El Gallo había llegado desde San Martín de San Juan en el inicio de la temporada anterior y aceptó las condiciones de los dirigentes en cuanto a la duración del vínculo y a la parte económica. La campaña 2017/18 lo tuvo como titular en la mayoría de los partidos pero para iniciar la 2018/19 el cuerpo técnico le comunicó que no iba a ser una de sus prioridades. Ante esta situación el jugador intentó una salida del club con quien le quedaba un año más de contrato, sin embargo una lesión se lo impidió.

Con el campeonato andando, El Gallo comenzó a sentir en carne propia los abusos de poder que otros soportaron: primero le quisieron reducir el sueldo unilateralmente al 50 por ciento, luego vio como sus compañeros cobraban el sueldo y él era el único que no recibía el dinero y finalmente ni siquiera podía participar de los partidos de fútbol en la práctica por orden de los directivos. El próximo paso era enviarlo a entrenar con la Reserva pero no llegó a concretarse porque rescindió su vínculo con el club. Así fueron los últimos días de Javier Capelli en Sarmiento, muy lejos del que hubiera soñado en aquel 2006 cuando se puso por primera vez la casaca del Verde, club del cual es hincha.

 

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