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| 06/05/2019

Cambio climático: La equidad de implementar el acuerdo de París

Por Fidel Sánchez

Para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París sobre el clima de mantener el calentamiento global por debajo de 1.5ª C tiene que haber un aumento masivo y urgente de la ambición y de la acción para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto sólo puede ser si los negociadores sobre el clima mantienen un debate franco y abierto sobre equidad y justicia climática.

Defendamos la justicia climática, porque los que más contribuyen al cambio climático no son los que más están sufriendo sus efectos. Las medidas y planes puestos en marcha para frenar el cambio climático no están teniendo en cuenta la importancia de la justicia climática y la equidad

En síntesis, los niños más ricos generan más emisiones que los más pobres, y al mismo tiempo tienen más poder para abordar este problema. Una tendencia similar ocurre cuando observamos la acción climática a nivel internacional.

La investigación demuestra que el 10% de los individuos más ricos son responsables de más de la mitad de la emisión de gases de efecto invernadero a nivel mundial. La huella de carbono del 10% más pobre apenas puede ser rastreada. Las personas ricas residen en su inmensa mayoría en países ricos. Los países ricos que comprometieron en la Convención del Clima de la ONU a tomar la iniciativa en la lucha contra el cambio climático deben reconocer las implicaciones de su posición de privilegio para calcular el nivel de acción que deben emprender, tanto a nivel nacional como mundial.

LA EQUIDAD DE IMPLEMENTAR EL ACUERDO DE PARIS

La "equidad" en las negociaciones sobre el cambio climático se refiere a la idea de que los diferentes países tienen diferentes niveles de responsabilidad de actuar. Pero dentro de las actuales negociaciones sobre la aplicación del Acuerdo de París sobre el Clima, existe una enorme resistencia a utilizar la palabra "equidad" debido a los anteriores desacuerdos y al posicionamiento político. En el marco del protocolo de Kioto, la equidad se utilizó para describir una clara división entre los países "desarrollados" que tenían objetivo de reducción de emisiones y los países "en vías de desarrollo" que no los tenían bajo el Acuerdo de París, la equidad está mucho peor definida.

En realidad, los que más se oponen a un debate constructivo sobre la equidad son los países ricos, que quieren evadir o minimizar sus propias obligaciones. Saben que la equidad significa cambiar la forma en que dirigen sus propias economías. También significa renunciar a parte de su poder global, compartir sus recursos financieros y tecnológicos con las naciones más pobres para ayudarlas a desarrollarse de un modo que no pierda de vista la dimensión climática.

Los compromisos nacionales asumidos en las negociaciones de París sobre el clima hablan por sí solos. Un análisis detallado de informe de Civil Society Equity Review calcula que las naciones ricas, incluidos los países de la Unión Europea y Estados Unidos, están asumiendo menos de la cuarta parte de lo que les correspondería en cuanto a la acción global necesaria pata reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mantenerse dentro del límite de 1,5ªC. Necesitan elevar su implicación, rápido.

Los países mas pobres también pueden hacer más para adoptar vías de desarrollo alternativas con bajas emisiones de carbono, pero para tomar una decisión necesitan que los países ricos colaboren con ellos, compartiendo financiación y tecnologías limpias. Solo así podremos asegurar para todos un mundo con un clima seguro.

VOLVER A PONER EN MARCHA LAS NEGOCIACIONES

Es bien sabido que una de las grandes potencias no está cooperando en las negociaciones: los Estados Unidos. Sin embargo eso no significa que el resto pueda sentarse y no hacer nada. La crisis climática se extiende como un tren desbocado, provocando incendios forestales, sequías, inundaciones y colapso ecológico, lo que genera un caos económico y social. El informe especial del IPCC sobre el 1,5ªC nos ha dicho que tenemos poco más de una década para volver a encarrilar el tren y darnos la oportunidad de evitar el desastre.

Es el momento de un debate maduro sobre la justicia climática, la urgencia y la equidad a medida que avanzamos en la aplicación del Acuerdo de París y asumimos la enormidad de la tarea que tenemos por delante.

Para aquellos de nosotros que vivimos que países ricos, esto significa admitir nuestra responsabilidad histórica como causantes del Cambio Climático y reconocer nuestra capacidad económica para apoyar las transiciones nacionales y globales que se necesitan. La colaboración de los países ricos con los países más pobres para apoyar la transición internacional hacia una economía de cero emisiones de carbono no es caridad, sino una necesidad y una responsabilidad. Un resultado climático 2 no es ni ambicioso ni justo si no se logra evitar la catástrofe.

Durante un debate reciente sobre cómo acelerar la acción climática, un funcionario me preguntó cómo se podía utilizar la equidad climática.

No había entendido nada. ¿Podemos culpar a una mujer africana pobre por emitir carbón negro desde el fogón, mientras nosotros volamos a todo el mundo en un lujo relativo?. Un individuo rico no debe ocultar su consumo excesivo detrás de las bajas emisiones de un agricultor pobre. Todos tenemos que ser parte de la solución al cambio climático. Pero debemos reconocer que algunos de nosotros podemos elegir y tenemos riquezas para hacer cambios mientras que los otros necesitan apoyo para poder tomar decisiones positivas.

Reconocer el poder que subyace a la toma de decisiones es vital para lograr la ambición frente al cambio climàtico ya sea a nivel individual o nacional. Reconocer qué países tienen el poder de tomar decisiones y cuáles requerirán apoyo para tomar el camino hacia las cero emisiones de carbono es esencial para las negociaciones. Solo lograremos una solución duradera a nuestra crisis climática si hablamos sobre equidad y actuamos con equidad.

 

En la imagen, el Monte Chacaltaya (Volivia) a 5.300 metros de altura sobre el nivel del mar, es el otro rostro del cambio climático. En el 2009, este glaciar de 18 mil años de antigüedad era base de un complejo turístico de esquí. Hoy está derretido. Empezó a derretirse a mediados de los años 80.-
 

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Arquitecto. Especialista en Impacto Ambiental en Carreteras. Desempeñó su actividad profesional en Vialidad Provincial. Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional de Rosario.