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| 22/06/2019

Como voluntario trabaja con internos de la unidad 13 en tarea de reciclado

Desarrolla su actividad con 450 internos en los pabellones 4 y 11 de la Unidad 13, en el Complejo Penitenciario de Junín que depende del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Por Redacción

Gustavo Martínez es un santarroseño que, por razones laborales, vive en la ciudad de Chivilcoy y desde hace años trabaja como voluntario dentro de cárceles de esa provincia, con el objetivo de gestionar residuos en el marco de la Economía Circular.

Su historia comenzó en el año 2001, cuando se desempañaba en el área comercial de Camuzzi Gas Pampeana y fue trasladado a Chivilcoy. Allí, tomó contacto con la ONG Atiadim y empezó a involucrarse y capacitarse como consultor en Responsabilidad Social Empresaria (RSE).

“Al ser trasladado acá, me involucré y, en forma voluntaria, trabajo hace más de 10 años. Eso me llevó a formarme y especialmente en RSE que es un poco lo que uno trata de tramitar, de juntar partes, el sector público, privado y ONG”, comentó en una entrevista con La Arena.

En ese marco, y en conjunto con el gobierno de la provincia de Buenos Aires, Martínez participó de un proyecto de Economía Circular gestionado por el Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable, a través de Gloria Basso, para cárceles bonaerenses, que obtuvo una gran repercusión por sus logros.

Martínez explicó que “el trabajo lo desarrollamos con 450 internos en los pabellones 4 y 11 de la Unidad 13, en el Complejo Penitenciario de Junín que depende del Servicio Penitenciario Bonaerense”.

“El organismo provincial de desarrollo sostenible de Provincia de Buenos Aires inició esto con capacitaciones internas en el penal sobre la importancia del reciclado y cómo poder reciclar los residuos que se generan dentro de la institución”, agregó.

Luego, desde Atiadim y en conjunto con la empresa RSU Ambiental, “dimos disposición final a residuos de una empresa de Chivilcoy que fabrica encordados para raquetas. Tuvieron una producción que, por fallas, no salió a comercialización. Entonces, todo ese material en vez de ser depositado en el basurero local se trasladó al Servicio Penitenciario y nosotros hicimos capacitaciones con los diferentes internos y después con este material se fabrican rosarios religiosos para chicos de escasos recursos de las iglesias de la Provincia de Buenos Aires”.

En ese sentido, Martínez remarcó que desde que iniciaron el proyecto “ya  fueron entregados más de 2.000 rosarios en las diferentes iglesias”.

Una realidad.

En relación al trabajo dentro de las cárceles, Martínez resaltó que «es una de las experiencias más fuertes», en donde “uno termina entendiendo que es un sector que muchas veces no se le pone la vista, es como si quisiéramos desconocer esa parte”.

“Pero la realidad es que es parte de nuestra sociedad y son personas que van a estar reinsertadas en el ámbito con nosotros. Cualquier actividad que nosotros podamos desarrollar dentro de ese ámbito va a redundar en beneficio de toda la comunidad”, destacó.

En el caso de los internos, el trabajo también fue realizado de manera voluntaria y se realizó “dentro del ámbito del Pabellón y no de los talleres”. En ese sentido, Martínez remarcó “la gran dedicación que estas personas le pusieron a esta iniciativa. Pensar que estaban haciendo algo que iba a ser una contribución a la comunidad rápidamente los encolumnó con una canalización de energía positiva de una forma impresionante y estos fueron los logros”.

La experiencia, continuó Martínez, “fue muy valorizada por todos, creo que también para ellos, ver cómo, a partir de esto, se pueden generar muchas cosas, y de hecho se van a seguir haciendo muchas otras». A su vez, sostuvo que con estas iniciativas se busca demostrar «cómo estas personas pueden autogestionarse con proyectos productivos individuales a partir del reciclado de productos. Fue una forma de mostrar herramientas para que puedan generarse ideas a partir distintas posibilidades que brindan los residuos”.

 Otros proyectos

Martínez precisó que en el trabajo dentro del penal «actualmente se está trabajando en la recuperación de bolsas de alimentos para perros. A través de una iniciativa de una empresa fabricante, se recupera esa bolsa en un sistema de logística inverso: los distribuidores una vez que utilizan la totalidad del producto lo devuelven al fabricante, el fabricante lo vuelve a través de RSU ambiental al Servicio Penitenciario Bonaerense e, intramuros, se fabrican productos devenidos de esa bolsa, como pueden ser bolsas reutilizables, cartucheras, diferentes productos».

Al respecto, Martínez manifestó que “esta iniciativa fue destacada por el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires” y, a modo de ejemplo de la potencialidad que tiene la Economía Circular, señaló que “como corolario, en el verano parte de las bolsas que se fabricaron se entregaban en la costa bonaerense, en un concepto de playas limpias que se había organizado”.

“Si nosotros podemos generar iniciativas que se desarrollen en estos ámbitos, que sirvan para generar nuevos productos a partir de residuos, que además transmite esto de que una persona cuando tiene un producto de estos sabe que es a partir del reciclado, entonces se motiva y estimula para que se tengan estas buenas prácticas. Es una herramienta muy poderosa para los distintos Estados de gobierno para utilizar y generar un efecto de réplica, que es lo que buscamos”, concluyó. (Fuente: La Arena).

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