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| 15/07/2019

La gran estupidez de ampliar la vida de las centrales nucleares

Por Fidel Sánchez

El apagón nuclear en España pactado con las eléctricas significa mantener el peligro nuclear de las viejas centrales nucleares.

La organización denuncia los engaños del gobierno japonés a la ONU sobre las consecuencias de Fukushima. La nueva investigación de Greenpeace desvela los altos niveles de radiación dentro y fuera de la zonas de exclusión. La organización participa en actos relacionados con el octavo aniversario de Fukushima.

Coincidiendo con el octavo aniversario del accidente de Fukushima (11 de marzo) Greenpeace recuerda el riesgo que supone la energía nuclear y denuncia que mantener las centrales durante quince años más, tal y como plantea el acuerdo sobre el apagón nuclear en España es un peligro innecesario.

Los accidentes nucleares son una realidad que afecta dura e injustamente a la sociedad, pero en España se está firmando un acuerdo con las eléctricas que mantendrá el riesgo de sus viejas centrales nucleares hasta quince años sin contar la participación pública, lo ha señalado la responsable de la campaña nuclear respecto a Fukushima, la organización ha publicado una nueva investigación que revela que el gobierno japonés está confundiendo deliberadamente a los organismos de derechos humanos de las Naciones Unidas y a los expertos sobre la actual crisis nuclear en las áreas de Fukushima: en primera línea de catástrofe, revela altos niveles de radiación en las zonas de exclusión y en áreas abiertas incluso después de los enormes esfuerzos de descontaminación.

Además documenta cómo las medidas de gobierno violan las convenciones y directrices internacionales de derechos humanos en particular las relativas al personal que trabaja en la planta y la infancia.

En las áreas donde parte del personal de descontaminación está operando, los niveles de radiación se consideran una emergencia si estuvieran dentro de una instalación nuclear. Los trabajadores casi no han recibido formación están mal pagos expuestos a altas radiaciones y pueden perder su trabajo si se quejan. En este sentido, la organización ecologista considera que los relatores especiales de la ONU están en su derecho de advertir al gobierno japonés sobre esos riesgos y violaciones de los derechos humanos.

Los principales hallazgos de la investigación de Greenpeace Japón son: la radiación en la zona de exclusión y las áreas de evacuación de Namie y Litate supone un riesgo significativo para el público, incluídos los niños menores. Los niveles varían por encima del máximo recomendado internacionalmente (de 5 a 100 veces más) y se mantendrán así durante muchas décadas y hasta el próximo siglo.

Trabajadores e infancia en Fukushima: En primera línea de la catástrofe, revela altos niveles de radiación en las zonas de exclusión y en áreas abiertas, incluso después de los enormes esfuerzos de descontaminación.

En la zona de exclusión de Obori en Niemie los niveles de radiación promedio fueron de 4,0 USv por hora, tan altos, que si un trabajador estuviera allí ocho horas por día durante un año completo, podría recibir una dosis equivalente a más de cien radiografías de torax.

En un bosque enfrente de un jardín de infantes y una escuela en la ciudad de Namie donde se levantaron las órdenes de evacuación, el nivel de radiación promedio fue de 1,8 USv por hora. Los 1.584 puntos medidos superaron el objetivo de descontaminación a largo plazo del gobierno japonés de 0,23 USv por hora. En el 28% de esta área la dosis anual para niños podría ser de 1.020 veces más alta que la máxima recomendada internacionalmente.

La explotación de los trabajadores es generalizada, incluido el reclutamiento de personas desfavorecidas y sin hogar, no hay capacitación efectiva en protección radiológica. falsificación de la identificación y certificados de salud y registros oficiales poco confiables.

Este informe de Greenpeace se publica un mes después de que el comité de los derechos de la infancia de la ONU emitiera una serie de recomendaciones condenatorias para el gobierno japonés que, de implementarse pondrían fin a las políticas actuales de Fukushima, incluida la suspensión del levantamiento de las órdenes de evacuación, compensación total a los evacuados y a la plena aplicación de todas las obligaciones relevantes de derechos humanos para los evacuados y trabajadores.

Greenpeace participará en diferentes eventos relacionados con el octavo aniversario nuclear de Fukushima, la organización recuerda ante la ausencia de un diálogo social sobre el apagón nuclear, los seis criterios para el cierre nuclear entre los cuales la seguridad nuclear debe ser el objetivo primario. Para ello los reglamentos y los protocolos de seguridad deben ser respetados y deberían restituirse todos aquellos que se han modificado sin mejoras para la seguridad nuclear.


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Arquitecto. Especialista en Impacto Ambiental en Carreteras. Desempeñó su actividad profesional en Vialidad Provincial. Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional de Rosario.