El intendente de Junín, Juan Fiorini, anunció que el próximo mes comenzarán los trabajos de reparación de las tres rotondas de la Ruta Nacional 188, además de tareas de corte de pasto, iluminación, bacheo y señalización. Lo hizo después de reunirse con representantes de Caminos del Plata, la concesionaria de las rutas nacionales 188 y 7.
A través de sus redes sociales, Fiorini informó que durante el encuentro planteó las prioridades de Junín en materia de infraestructura vial y presentó las intervenciones anunciadas como respuestas concretas para los vecinos. Sin embargo, su comunicación volvió a dejar afuera los reclamos más importantes que atraviesan a Junín y a buena parte del noroeste bonaerense: la reactivación de las autovías de las rutas 5 y 7 y la finalización de las obras que quedaron paralizadas.
El contraste no es menor. Cortar el pasto, tapar baches, reparar luminarias y mejorar la señalización son tareas básicas de mantenimiento y conservación que deben garantizarse en una ruta concesionada. Son necesarias, pero no reemplazan las obras de infraestructura que llevan años esperando una definición y que resultan fundamentales para la seguridad vial y el desarrollo de la región.
La Variante Chacabuco, una obra que quedó a mitad de camino
Uno de los reclamos más importantes es el de la Variante Chacabuco, una obra de aproximadamente 23 kilómetros sobre la Ruta Nacional 7 que quedó paralizada cuando registraba cerca del 75% de ejecución.
El proyecto, destinado a evitar que el tránsito pesado y de larga distancia atraviese el casco urbano de Chacabuco, se detuvo durante el cambio de gobierno nacional y desde entonces no consiguió una reactivación que permita completar los trabajos.
A esto se suma la duplicación de calzada del tramo de aproximadamente 55 kilómetros entre Chacabuco y Carmen de Areco, otra intervención que permanece sin una definición concreta.
La preocupación excede a Chacabuco. Junín también depende de ese corredor para la circulación de personas y mercaderías, por lo que la finalización de estas obras constituye una demanda regional. En septiembre, los bloques de Fuerza Patria y UCR-PRO del Concejo Deliberante de Chacabuco impulsaron iniciativas para reclamar al Gobierno nacional respuestas sobre la Variante y la continuidad de la autovía.
La Ruta 5 también espera respuestas
La situación se repite en la Ruta Nacional 5, donde la construcción de la autovía entre Mercedes y Suipacha permanece paralizada y los reclamos se multiplican en las localidades que atraviesa.
En agosto, intendentes bonaerenses llevaron sus planteos al Congreso. Entre ellos estuvo el jefe comunal de Carlos Casares, Daniel Stadnik, quien calificó a la Ruta 5 como «la ruta de la muerte» al exponer la preocupación por los accidentes y las víctimas fatales que registra ese corredor.
En octubre, la Unión Cívica Radical presentó un amparo judicial para exigir medidas de seguridad vial y plazos concretos para avanzar con la transformación de la ruta en autovía.
El reclamo tuvo una nueva expresión el 3 de noviembre, cuando los concejos deliberantes de Chivilcoy, Alberti, Pehuajó, Nueve de Julio, Trenque Lauquen y Suipacha solicitaron al Congreso que el Presupuesto Nacional 2027 contemple los fondos necesarios para completar la obra entre Mercedes y Suipacha.
Es decir, mientras los municipios buscan distintas vías institucionales para conseguir respuestas, el problema sigue sin resolverse.
Obras paralizadas y sin fondos específicos
La preocupación se profundiza al observar el proyecto de Presupuesto Nacional 2027 presentado por el Gobierno de Javier Milei. No contempla partidas específicas para completar la Autovía 5 entre Mercedes y Suipacha, la autopista entre Chacabuco y Carmen de Areco ni la Variante Chacabuco.
De esta manera, las obras no solamente continúan paralizadas, sino que tampoco tienen asegurados recursos específicos para su finalización en la planificación presupuestaria nacional.
Los reclamos ya no responden a un solo espacio político. Intendentes, concejales y legisladores de diferentes fuerzas vienen planteando la necesidad de recuperar la inversión en infraestructura vial, terminar los trabajos pendientes y garantizar condiciones seguras de circulación.
Mantenimiento no es infraestructura
La reunión de Fiorini con Caminos del Plata puede servir para conseguir mejoras en las travesías urbanas de las rutas 7 y 188. Los trabajos anunciados son necesarios y deberán concretarse. Pero existe una diferencia sustancial entre gestionar el mantenimiento de una ruta concesionada y reclamar por las grandes obras que necesita toda una región.
En el mensaje del intendente no hubo referencias a la Variante Chacabuco, a la continuidad de la Autovía 7 ni a la situación de la Ruta 5. Tampoco se conocieron planteos sobre la necesidad de que el Gobierno nacional defina un cronograma y garantice los recursos para retomar esas obras.
El contraste también remite a los reclamos que se habían formulado desde el municipio durante la gestión de Pablo Petrecca, cuando la paralización de la obra pública nacional y el deterioro de las rutas formaban parte de los planteos dirigidos al Gobierno nacional.
Mientras otros intendentes llevan sus reclamos al Congreso y a la Justicia, en Junín la comunicación oficial se concentra en el bacheo, las luminarias y el corte de pasto.
No se trata de restarle importancia al mantenimiento de las rutas, sino de establecer prioridades. Las reparaciones son parte de las obligaciones de conservación de una concesión; terminar una autovía, recuperar una obra paralizada y evitar que sigan acumulándose años de demoras requiere decisiones políticas y presupuestarias.
La pregunta es inevitable: ¿Fiorini va a volver a reclamar por la Variante Chacabuco y las autovías 5 y 7, o las demandas regionales dejaron de formar parte de sus prioridades?