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| 02/08/2020

El humo de incendios de la zona del Paraná llegó a Junín

Se redujo la visibilidad como consecuencia de los incendios de pastizales para expandir la frontera agropecuaria . El viento arrastró el humo hasta esta zona y llega a Pehuajó y la provincia de La Pampa. Declaran la emergencia ambiental.

Por Redacción

El humo provocado por la quema en las islas del Delta del Paraná,  un fenómeno que se repite todos los años para esta misma época y que tiene como objetivo eliminar malezas para mejorar los pastos o preparar los terrenos para el cultivo, ha llegado a esta zona y afecta la visibilidad.

Este sábado a la mañana la visibilidad en Junín llegó a seis kilómetros. El viento genera que el humo se extienda hasta Pehuajó, General Pico y Santa Rosa en la provincia de La Pampa y la localidad de Sauce Viejo en la provincia de Santa Fe.

El humo también genera que al caer la noche se pueda percibir fuertemente el olor a quemazón de los pastos.

PIDEN CUMPLIMIENTO DE NORMAS

La atenuación de los efectos nocivos del incendio de campos en el Delta del Paraná se puede lograr “con el cumplimiento de las normas que regulan esa práctica y el traslado a tierra firme de una parte de las casi 2 millones de cabezas de ganado vacuno que actualmente se encuentran en esas islas y que requieren de grandes extensiones de pastizales”, afirmó el biólogo e investigador del Conicet, Rafael Lajmanovich.

El especialista explicó a Télam que la quema en las islas es un fenómeno que se repite todos los años para esta misma época y que tiene como objetivo eliminar malezas para mejorar los pastos o preparar los terrenos para el cultivo, práctica que desaparece en octubre con la llegada de las lluvias.

Lajmanovich, titular de la Cátedra de Ecotoxicología de la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional del Litoral, advirtió que en los últimos años el número de cabezas de ganado en las islas “se incrementó de 160 mil a dos millones”.

Asimismo, aseguró que este traslado se produjo porque los productores destinan los campos de tierra firme al cultivo fundamentalmente de soja, desplazando así al ganado a la zona del delta, lo cual fue facilitado por la mejora en las vías de acceso, especialmente “la construcción del puente Rosario-Victoria”.

No obstante, Lajmanovich señaló que el traslado de ganado a tierra firme “no debería ser para encerrarlo en feetlots, porque tendríamos otros problemas derivados de la gran concentración de animales en espacios reducidos”.

“Los grandes criaderos son fábricas de enfermedades, porque al tener una gran cantidad de animales hacinados creamos un caldo de cultivo para que se generen virus y bacterias que afectan a animales y humanos”, indicó.

También recordó que la gripe aviar y la porcina, que afectaron recientemente a la humanidad, “fueron generadas en grandes criaderos de estos animales”.

Retomando el tema de la quema de pastizales, el investigador explicó que “si fueran controladas y de menor magnitud no serían tan problemáticas”, pero advirtió que este año “han sido muchas y descontroladas”.

Luego indicó, además, que este tipo de prácticas tienen “una altísimo impacto sobre la biodiversidad”, además de las consecuencias negativas para las poblaciones cercanas.

Es de destacar que hacia mediados de junio pasado y ante los 3.000 focos de incendio en estas zonas, el Ministerio de Ambiente de la Nación declaró la emergencia ambiental en la zona que estableció la prohibición de toda quema en la zona durante los próximos 180 días.

Entre las especies amenazadas en la región del delta del Paraná está el ciervo de los pantanos, en peligro de extinción, el bosque fluvial mixto, constituido por especies como el sauce criollo, el aliso de río y el laurel entre otros, típicos de las islas de la porción superior del delta en las cercanías de las ciudades de Diamante y Rosario.

Frente a esa situación el ministro Juan Cabandié informó que se pusieron a disposición equipos de detección de focos de calor para prevenir futuros incendios y se enviarán dispositivos para medir la calidad del aire.

Las acciones para controlar los focos ígneos estuvieron a cargo del Ministerio de Seguridad de la Nación, que dispuso dos aviones hidrantes, a los que se suma un helicóptero de Prefectura Naval Argentina, y en las próximas horas, otro de la Policía Federal.

En tanto, la Administración de Parques Nacionales, que depende del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, colaboró con las fuerzas de seguridad en el combate del fuego, con un equipo especial de 28 brigadistas equipados con vehículos, herramientas de mano y motobombas, que pertenecen a los parques más próximos a la zona afectada.

 

 

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DECLARAN LA EMERGENCIA AMBIENTAL
 

Hace varios días que los rosarinos no sólo padecen una bajante histórica del río Paraná: el denso humo y las cenizas de la intensa quema de pastizales en las islas entrerrianas dificulta su vida cotidiana, ya trastocada por la pandemia. En lo que va del año y pese a la cuarentena que supera los 90 días, se han registrado 3.000 focos de incendio que han cubierto unos 250 kilómetros cuadrados, un poco más de la superficie de la ciudad de Buenos Aires.

Estas alarmantes cifras hicieron que anteayer el Ministerio de Ambiente de la Nación declarara la emergencia ambiental en la zona. Según la resolución oficial, estará prohibida toda quema en la zona durante los próximos 180 días. Además, la provincia de Entre Ríos deberá aportar “los datos catastrales y de titularidad dominial a fin de identificar los propietarios de las zonas afectadas por el fuego en el marco del plan de fiscalización”.

“Más o menos 250 kilómetros cuadrados quemados en 31 días. Son 25.000 hectáreas de pastizales, bosques de timbós, sauces, alisos, ceibos, laureles, espinillos. Los incendios están desde inicios de año, con lo cual el panorama es todavía peor”, escribió en Twitter el naturalista y viverista César Massi, tras analizar datos abiertos y de público acceso de la información sobre incendios para el sistema de gestión de recursos Firms, de la NASA.

Ante la grave situación ocasionada por la intención de expandir la frontera agropecuaria, los gobiernos de Entre Ríos y Santa Fe, junto a los ministerios de Seguridad, de Agricultura y de Ambiente y Desarrollo Sostenible, firmaron un acta acuerdo para brindar una respuesta a la problemática de incendios de pastizales que impactan en la zona del delta del río Paraná desde hace años.

Entre las especies amenazadas en la región del delta del Paraná está el ciervo de los pantanos, en peligro de extinción. Y, entre las comunidades vegetales arbóreas, se destacan el bosque fluvial mixto, constituido por especies como el sauce criollo, el aliso de río, el canelón y el laurel entre otros, típicos de las islas de la porción superior del delta en las cercanías de las ciudades de Diamante y Rosario. La selva en galería o “selva ribereña”, actualmente es relictual y está compuesta por leñosas como la palmera pindó, el ingá, el anacahuita y el sauco.

En términos ambientales las amenazas ante las quemas son las siguientes:

-Cambio climático: toda la quema libera gases a la atmósfera, principalmente dióxido de carbono, causante del efecto invernadero;

-Biodiversidad: la fauna silvestre es afectada, muchos animales no pueden huir y mueren calcinados. Se destruyen nidos, huevos y pichones, y los animales quedan con poca o nula movilidad;

-Suelos: se produce una degradación o pérdida del suelo orgánico. Con el fuego se remueve la biomasa verde sobre la superficie. Las cenizas también cambian la composición de los suelos y del agua;

-Vegetación: cambios en su composición y estructura. Incremento en la invasión de malezas. Por la pérdida de vegetación y sombreado, incremento de la temperatura.

Tras haber declarado la emergencia ambiental en el delta del río Paraná, entre Entre Ríos y Santa Fe, se produjeron 40 focos ígneos en la zona de islas, a lo que el ministro Juan Cabandié calificó como “una provocación”, e instó a profundizar las investigaciones para encontrar a los responsables.

También anunció que pedirá a la Justicia que los gastos para combatir el fuego sean pagados por los responsables de las quemas.

“Tenemos la firme voluntad de detener estas quemas. Lamentablemente, sabemos que es una práctica que se ha intensificado en los últimos años, pero vamos a combatirla por la gravedad de consecuencias que provoca para el ambiente y la salud pública, afectando mucho a los habitantes de las zonas aledañas”, dijo.

Cabandié sobrevoló la zona afectada junto a la ministra de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe, Erika Gonnet, y el director del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, Alberto Seufferheld. “Tenemos que pensar el uso que le vamos a dar al patrimonio de las islas, que hace muchos años sufre de las quemas y ahora la situación se agrava por la bajante del río y la sequía. Hay que preservar este ecosistema y no dañarlo”, afirmó la funcionaria.

El titular de la cartera nacional informó que se pusieron a disposición equipos de detección de focos de calor para prevenir futuros incendios y se enviarán dispositivos para medir la calidad del aire. Además, señaló que se va a asignar presupuesto para el inventario de humedales, en el marco de un trabajo de ordenamiento territorial sostenible que se realiza con las provincias, en articulación con el sector productivo, a fin de evitar “estos actos tan inescrupulosos y dañinos”.

Las acciones para controlar los focos ígneos están a cargo del Ministerio de Seguridad de la Nación, el que dispuso dos aviones hidrantes, a los que se suma un helicóptero de Prefectura Naval Argentina, y en las próximas horas, otro de la Policía Federal. La Administración de Parques Nacionales, que depende del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, colabora con las fuerzas de seguridad en el combate del fuego, con un equipo especial de 28 brigadistas equipados con vehículos, herramientas de mano y motobombas, que pertenecen a los parques más próximos a la zona afectada.