Una histórica empresa de la industria argentina quedó al borde del abismo financiero después de cerrar una de sus plantas, despedir a más de 100 trabajadores y acumular deudas por miles de millones de pesos. Se trata de Unionbat, fabricante de las reconocidas baterías Willard y proveedora de terminales automotrices, que acaba de ingresar en concurso preventivo de acreedores.
La compañía cerró en junio su planta ubicada en Gualeguaychú, Entre Ríos, y despidió a 101 trabajadores. La decisión estuvo vinculada, según explicó la empresa ante la Justicia, a la caída del nivel de actividad y a la imposibilidad de sostener los costos de mantener operativa esa fábrica.
Pero el cierre no fue el final del problema. Unionbat reconoció que no contaba con fondos suficientes para pagar las indemnizaciones correspondientes a los despidos, que fueron calculadas en alrededor de $5.000 millones. Los trabajadores pasaron así a formar parte del grupo de acreedores laborales dentro del concurso.
En total, la empresa declaró ante la Justicia una deuda laboral de $6.271 millones.
La crisis también quedó reflejada en sus balances. En el ejercicio cerrado en febrero de 2026, las ventas cayeron alrededor de un 24%, mientras que los costos de los productos vendidos superaron incluso la facturación. El resultado fue una pérdida neta de casi $22.000 millones y una reducción cercana al 90% de su patrimonio en apenas un año.
A esto se sumó un fuerte endeudamiento. Al momento de presentarse en concurso, Unionbat declaró obligaciones por $40.962 millones, además de deudas en dólares y euros. Entre sus acreedores aparecen bancos, proveedores, organismos fiscales y los propios trabajadores despedidos.
La empresa atribuyó parte de sus dificultades a la caída de las ventas, el aumento de los costos industriales, laborales y financieros y la mayor competencia de productos importados, particularmente provenientes de Brasil.
El cierre de Gualeguaychú dejó a la compañía con una única planta productiva, ubicada en General San Martín, donde permanecen alrededor de 212 trabajadores.
Unionbat tiene una historia que se remonta a 1914 y a lo largo de décadas se consolidó como una de las empresas vinculadas a la fabricación de baterías en el país. La actual compañía surgió en 1997 a partir de la fusión de Ostilio Bocci y Baterías Wao.
Ahora, mientras intenta continuar operando con una estructura mucho más reducida, deberá afrontar un proceso judicial para reordenar sus deudas. Los acreedores tendrán hasta febrero de 2027 para presentar sus pedidos de verificación.
El caso vuelve a poner en evidencia el impacto de la crisis sobre el sector industrial: detrás de los números de un concurso preventivo aparecen una fábrica que dejó de producir, 101 puestos de trabajo perdidos y miles de millones de pesos en indemnizaciones que todavía no pudieron ser pagadas.
Fuente ambito,com