La situación económica de los hogares argentinos continúa generando preocupación y las expectativas sobre el futuro se mantienen mayoritariamente negativas. Según una encuesta nacional de las consultoras D’Alessio IROL y Berensztein, siete de cada diez personas consideran que su economía personal empeoró en el último año, mientras que el costo de los servicios públicos aparece como la principal inquietud cotidiana.
El relevamiento, realizado a partir de 800 entrevistas online a mayores de 18 años de todo el país los días 6 y 7 de octubre, muestra que el 70% de los encuestados siente que está económicamente peor que hace un año. El porcentaje aumentó tres puntos respecto de la medición anterior y refleja las dificultades que atraviesan numerosos hogares.
La percepción negativa también alcanza a la economía nacional: el 66% considera que la situación del país empeoró durante los últimos doce meses, frente al 33% que observa una mejora.
Las tarifas, al frente de las preocupaciones
El costo de los servicios públicos encabeza el listado de las principales preocupaciones de los argentinos, con el 65% de las menciones. Detrás se ubican la incertidumbre económica, con el 59%, y los gastos vinculados con la salud, con el 57%.
Los resultados reflejan el peso que tienen las facturas y los gastos esenciales en los presupuestos familiares, en un contexto de actualizaciones tarifarias que alcanzaron a distintos servicios durante octubre.
Como referencia, un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el Conicet, calculó que un hogar representativo del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sin subsidios energéticos necesitó $266.456 durante octubre para afrontar los gastos de electricidad, gas, agua y transporte. Según ese estudio, el monto equivalía al 13% de un salario registrado promedio.
El mismo relevamiento estimó que la canasta de servicios públicos acumuló un incremento del 860% desde diciembre de 2023, frente a una inflación del 261% durante ese período.
Marcadas diferencias según el voto
La encuesta también muestra una fuerte distancia entre las percepciones económicas de los votantes de La Libertad Avanza (LLA) y Fuerza Patria.
Entre quienes acompañaron a LLA en las elecciones legislativas de 2025, el 58% considera que su economía personal está mejor que un año atrás. En contraste, el 95% de los votantes de Fuerza Patria sostiene que su situación económica empeoró.
La brecha se repite al evaluar la evolución del país: el 68% de los electores libertarios cree que la economía nacional mejoró, mientras que el 94% de los votantes de Fuerza Patria considera que empeoró.
Las diferencias también se observan en las preocupaciones cotidianas. Entre los votantes opositores, el costo de los servicios públicos alcanza el 92%, ocho puntos más que en la medición anterior. Le siguen la incertidumbre económica, con el 81%, y el precio de los alimentos, con el 78%.
Entre los votantes libertarios, en cambio, la principal preocupación es la inseguridad, con el 74%. Después aparecen la impunidad de hechos de corrupción atribuidos al kirchnerismo, con el 64%, y las estafas digitales, con el 50%.
Pesimismo sobre el futuro económico
Las expectativas para los próximos doce meses tampoco muestran un panorama favorable. El 58% de los encuestados cree que la situación económica del país empeorará, mientras que el 38% espera una mejora.
Nuevamente, las diferencias políticas son pronunciadas. Entre los votantes de LLA, el 78% confía en una recuperación económica durante el próximo año. Entre quienes votaron a Fuerza Patria, el 96% anticipa un deterioro.
En cuanto a la gestión de Javier Milei, el 60% de los consultados expresa una evaluación negativa del Gobierno nacional, dos puntos más que en la medición anterior. La valoración positiva alcanza al 39%.
Dentro del electorado libertario, la aprobación presidencial llega al 82%, aunque retrocedió tres puntos respecto del mes anterior. Entre los votantes de Fuerza Patria, el rechazo a la gestión alcanza el 99%.
De esta manera, el estudio de D’Alessio IROL y Berensztein expone un escenario marcado por el deterioro percibido de la economía personal, el peso de las tarifas y el predominio de expectativas negativas. Con las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte, la evolución del poder adquisitivo y la capacidad de los hogares para afrontar los gastos cotidianos aparecen entre los factores centrales del humor social.