El desmantelamiento de las cabinas del peaje de Villa Espil comenzó a marcar el inicio de una nueva etapa para la Ruta Nacional 7. En la zona también dejó de funcionar el sistema tradicional en Saforcada, por lo que el esquema de cobro avanza hacia una modalidad automática, sin la necesidad de detenerse ante una barrera.
La transformación forma parte del nuevo modelo de concesión de las rutas nacionales, que contempla la incorporación progresiva de sistemas automáticos y modalidades de tipo free flow, en las que los vehículos son identificados mientras circulan y el pago se realiza posteriormente a través del sistema correspondiente.
Para los usuarios de la Ruta 7, la imagen será diferente: ya no habrá que detenerse, entregar dinero o esperar que se levante una barrera. El peaje será automático y el tránsito, en teoría, más ágil.
Pero hay un detalle que puede hacer que la noticia sea recibida con algo menos de entusiasmo: que desaparezcan las cabinas no significa que desaparezcan los peajes.
Por el contrario, el nuevo esquema de concesión contempla la incorporación de nuevos puntos de cobro a lo largo del corredor que une Luján con el límite con San Luis. Es decir, la Ruta 7 tendrá más estaciones de peaje, aunque con una modalidad de pago diferente.
Para los vecinos de Junín y de las localidades de la región, el cambio tendrá entonces una particularidad: se podrá pasar por los peajes sin detenerse, pero habrá más lugares en los que habrá que pagar.
En el caso de Saforcada, el tradicional paisaje de las cabinas y las barreras también comienza a quedar atrás. El sistema apunta a que los vehículos sean detectados automáticamente y que el cobro se realice sin la intervención de un operador.
La transformación se encuadra en el proceso impulsado por el Gobierno nacional para modernizar el sistema de peajes en las rutas concesionadas, con el objetivo de avanzar hacia modalidades automáticas y free flow. El cronograma oficial establece que para fines de 2026 las rutas nacionales concesionadas deberán contar con vías automáticas y/o sistemas de circulación sin barreras.
Así, la Ruta 7 se prepara para dejar atrás una postal conocida durante décadas: la fila de vehículos frente a las cabinas. La tecnología permitirá atravesar los peajes sin detenerse.
La buena noticia es que habrá menos barreras. La no tan buena es que habrá más peajes. Y, aunque ahora sean automáticos, seguirán llegando a la cuenta.