La empresa informó este viernes que dejaría de operar y que solicitaría su quiebra, luego de atravesar una situación económica que, según reconocieron desde la firma, se volvió insostenible. El mensaje fue enviado a los trabajadores a las 3.56 de la madrugada, indicándoles que a partir de ese día no debían presentarse a trabajar.
La comunicación generó preocupación y angustia entre los empleados, muchos de ellos con varios años de antigüedad y familias a cargo. La situación se agravó porque, al intentar acercarse a sus lugares de trabajo, encontraron las puertas cerradas, con las cerraduras y candados cambiados, por lo que tampoco pudieron retirar ropa, objetos personales y elementos que habían llevado durante años a las sucursales.
Uno de los casos relatados fue el de una trabajadora que tenía cuatro años de antigüedad y que había llevado incluso un microondas al local para poder calentar su comida durante la jornada laboral. Como ella, otros empleados aseguraron que dejaron pertenencias personales dentro de los establecimientos y que hasta el momento no habían recibido respuestas concretas sobre cuándo podrían recuperarlas.
Las sucursales de Pandanés, reconocibles por una estética similar y ubicadas en distintos barrios del AMBA, aparecieron cerradas y con carteles que indicaban que permanecían fuera de funcionamiento "por reformas". Sin embargo, detrás de esas persianas bajas se encontraba el cierre definitivo de la empresa y la pérdida de más de 150 puestos de trabajo.
De acuerdo con el testimonio de una empleada difundido por C5N, los problemas económicos de la compañía no eran recientes. La trabajadora explicó que desde 2023 los salarios comenzaron a pagarse en cuotas, aunque durante los meses anteriores al cierre todavía existían fechas estimativas para cobrar. Esta vez, la situación fue diferente.
Durante la última semana ya se habían producido cierres en sucursales de Villa Devoto y Villa Crespo, mientras que posteriormente comenzaron a aparecer cerrados otros locales de la cadena.
Los trabajadores también señalaron que los repartidores quedaron afectados por la situación. Según relataron, tampoco pudieron ingresar a la planta para realizar sus tareas y algunos denunciaron que la empresa mantenía deudas con ellos.
El mensaje enviado por la empresa reconoció que Pandanés atravesaba "una situación económica muy compleja" y que se habían buscado alternativas para evitar el cierre. Finalmente, la firma comunicó que se había quedado sin fondos para continuar funcionando y afrontar sus obligaciones.
Con el pedido de quiebra, la empresa indicó a sus empleados que comenzaría una etapa judicial y que los próximos pasos vinculados con los trabajadores y las obligaciones pendientes quedarían sujetos a ese proceso.
Mientras tanto, más de 150 personas quedaron sin su fuente de ingresos y con la incertidumbre sobre el futuro de sus salarios, indemnizaciones y pertenencias que todavía permanecen dentro de los locales.
Fuente minutounio