Los jubilados que perciben el haber mínimo atraviesan una doble pérdida: por un lado, su ingreso quedó por debajo del nivel que tenía al final de 2023 y, por otro, el bono extraordinario que complementa sus haberes permanece congelado en $70.000 desde marzo de 2024.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) calculó que, entre agosto y octubre de 2026, las jubilaciones que incluyen el bono se ubican alrededor de un 19,2% por debajo del poder adquisitivo que tenían entre septiembre y noviembre de 2023. En otras palabras, los beneficiarios de la mínima perdieron cerca de una quinta parte de su poder de compra durante el período analizado.
La diferencia es marcada respecto de quienes cobran una jubilación sin refuerzo. Según el mismo análisis, esos haberes presentan una caída real mucho menor, del 1,2% frente al último trimestre completo de la gestión anterior.
Un bono que lleva más de dos años y medio congelado
El Gobierno de Javier Milei mantiene en $70.000 el bono extraordinario destinado a los jubilados y pensionados de menores ingresos. El monto no se actualiza desde marzo de 2024, mientras que los haberes previsionales sí fueron incrementándose mediante la movilidad mensual.
El congelamiento hace que el bono tenga cada vez menos peso dentro del ingreso total. En marzo de 2024 representaba una parte significativa del haber mínimo, mientras que actualmente constituye una proporción mucho menor.
Para octubre, la jubilación mínima quedó establecida en $435.748,51 y, con el bono de $70.000, el ingreso total llegará a $505.748,51. El Gobierno volvió a confirmar el mismo refuerzo para este mes mediante el Decreto 1108/2026.
Pero el problema no es solamente cuánto cobran hoy, sino cuánto dejaron de cobrar como consecuencia del congelamiento.
Casi $157.000 menos por mes
Un cálculo publicado anteriormente por Junín Digital mostró la dimensión de esa diferencia. Si el bono hubiera acompañado la evolución de los haberes desde marzo de 2024, en octubre debería ubicarse en torno a los $226.903.
Con ese refuerzo, un jubilado de la mínima debería recibir unos $662.651 mensuales, en lugar de los $505.748 que efectivamente percibirá.
La diferencia alcanza los $156.903 por mes.
Es decir, no se trata solamente de una pérdida acumulada: mientras el bono continúe congelado, la brecha vuelve a producirse todos los meses.
La pérdida continúa
El deterioro se explica por la diferencia entre los dos componentes del ingreso. La jubilación se actualiza, pero el bono permanece fijo. De esta manera, cada nuevo aumento del haber previsional reduce proporcionalmente el peso del refuerzo dentro del ingreso total.
Un análisis de Chequeado también calculó que el bono de $70.000 perdió una parte importante de su poder de compra desde marzo de 2024 y estimó que, para mantener su capacidad adquisitiva, debería ubicarse en torno a $165.665 en octubre.
La diferencia entre las metodologías utilizadas por los distintos informes no cambia el dato central: el bono continúa congelado desde marzo de 2024, mientras los precios y los haberes previsionales siguieron aumentando.
Así, para los jubilados que dependen del refuerzo para llegar al ingreso mínimo, la pérdida no quedó en el pasado. Se renueva cada mes que los $70.000 permanecen sin actualización.