Una vez más, la tranquilidad de la comunidad educativa de la ex Escuela Industrial se vio alterada por un llamado anónimo que alertaba sobre la presencia de un artefacto explosivo en el establecimiento. El incidente, ocurrido en horas del mediodía, obligó a la activación inmediata de los protocolos de seguridad vigentes.
El operativo
Siguiendo las normativas de seguridad, directivos y docentes procedieron a la evacuación total del edificio. Los alumnos fueron trasladados a los puntos de encuentro establecidos mientras el personal policial y agentes de la Agencia de Seguridad Vial cercaban la zona para facilitar el trabajo de los especialistas.
Minutos más tarde, arribó la Brigada de Explosivos dependiente del Cuerpo de Bomberos. Los peritos realizaron una inspección exhaustiva y pormenorizada de cada aula, taller y dependencia de la institución. Tras un rastrillaje que duró cerca de una hora, las autoridades confirmaron que no se halló ningún elemento peligroso, ratificando que se trató de una falsa denuncia.
Un delito con consecuencias
Si bien estas situaciones suelen ser atribuidas a bromas de mal gusto o intentos de evitar evaluaciones, las autoridades recordaron que estos actos configuran el delito de "Intimidación Pública".
Además del riesgo innecesario y la interrupción del derecho a la educación, estos operativos implican un enorme despliegue de recursos públicos que dejan de estar disponibles para emergencias reales.
Finalizado el procedimiento, el edificio fue declarado seguro y la situación comenzó a normalizarse, aunque el episodio dejó un clima de malestar entre los padres y el personal del colegio.