El Municipio de Junín encendió una nueva señal de alarma sobre el deterioro social que atraviesa la ciudad. La secretaria de Desarrollo Humano, Melina Fiel, reconoció que crece de manera sostenida la demanda de asistencia y que cada vez más familias tienen dificultades para sostenerse incluso durante la primera mitad del mes.
“Hoy vemos que muchas familias no llegan a la primera quincena”, admitió la funcionaria a La Verdad al describir una situación que ya dejó de afectar únicamente a los sectores históricamente más vulnerables y comenzó a golpear también a hogares con ingresos formales.
La definición no es menor. Porque mientras desde el oficialismo local se mantiene un alineamiento político con el gobierno de Javier Milei y su programa de ajuste, desde una de las áreas más sensibles de la gestión municipal se reconoce con claridad el impacto concreto que ese modelo económico está generando en el bolsillo de los vecinos de Junín.
Más asistencia, más familias y nuevos sectores golpeados
Según explicó Fiel, el dato más preocupante no pasa solo por el volumen, sino por el perfil de quienes hoy vuelven a golpear la puerta del Estado.
“Hay familias que estaban registradas en 2020 o 2021 y que hoy vuelven a aparecer”, señaló, en referencia a vecinos que no requerían asistencia desde los años más duros de la pandemia y que ahora, en plena “normalidad” económica, vuelven a necesitar ayuda para subsistir.
La funcionaria también describió un agravamiento en la intensidad de la asistencia: familias que antes recibían una bolsa de alimentos ahora necesitan dos o más para atravesar el mes. Es decir, no solo crece la cantidad de personas asistidas, sino también la profundidad de la crisis dentro de cada hogar.
A eso se suma un fenómeno que ya se replica en distintos distritos bonaerenses: trabajadores registrados, con ingresos en blanco, que aun así no logran cubrir alquiler, alimentos y servicios.
“Hay personas con ingresos en blanco que hoy se están acercando porque no logran cubrir gastos básicos”, sostuvo Fiel.
El dato expone con crudeza una realidad que desarma uno de los principales relatos del gobierno nacional: que el ajuste solo recaería sobre “la casta” y no sobre la vida cotidiana de los sectores medios y populares. En Junín, incluso desde el propio Municipio, ya reconocen que la crisis llegó de lleno a los hogares.
El Estado local, cada vez más exigido
En paralelo, Fiel advirtió que los municipios están absorbiendo cada vez más responsabilidades en un contexto de retiro del Estado nacional y de creciente presión sobre las gestiones locales.
“Somos la primera puerta a la que recurre el vecino”, explicó, al remarcar que la asistencia ya no se limita a la entrega de alimentos, sino que incluye situaciones de vulnerabilidad complejas vinculadas a salud mental, adultos mayores, consumos problemáticos y personas en situación de calle.
En ese sentido, la funcionaria alertó sobre un fenómeno en crecimiento: adultos mayores en condiciones de soledad extrema o sin redes de contención.
“Hay muchos adultos mayores en situaciones muy complejas, sin un referente afectivo o con familiares que no pueden sostenerlos”, describió.
También mencionó el aumento de casos atravesados por padecimientos de salud mental y consumos problemáticos, que muchas veces derivan en intervenciones de urgencia o en articulaciones permanentes con el sistema sanitario.
La antesala del invierno
Con la llegada de los meses más fríos, el panorama preocupa aún más. Desde el área de Desarrollo Humano ya anticipan que la demanda podría intensificarse y comenzaron a planificar el refuerzo de la asistencia.
El foco estará puesto en el acompañamiento alimentario, la atención de personas en situación de calle y la contención de familias con mayores niveles de vulnerabilidad. También se revisarán los criterios para la entrega de estufas, priorizando condiciones de seguridad eléctrica.
En otras palabras, el Municipio se prepara para un invierno socialmente más duro, en una ciudad donde ya hoy la ayuda estatal resulta indispensable para un número creciente de familias.