El bolsillo de los conductores locales sufrió un duro revés esta semana tras el vencimiento del periodo de estabilidad de precios. Las estaciones de servicio de YPF en Junín actualizaron sus pizarras de inmediato, consolidando un nuevo esquema tarifario que impacta de forma directa en el costo de vida de la comunidad. Esta suba responde tanto al fin del mecanismo de amortiguación frente al crudo internacional como a la actualización impositiva dispuesta por el Gobierno.
Para la economía juninense, la actualización de los surtidores se traduce en un incremento de costos de movilidad urbana y logística comercial. En las naftas, la variante Infinia registró el salto más abrupto al trepar desde los $2.041 hasta fijarse en los $2.268 por litro. Por su parte, la nafta Súper, opción predilecta para el uso cotidiano, se encareció al pasar de $2.241 a $2.250 por litro.
El sector productivo y de transporte local también acusa el impacto de este reajuste en las variantes de gasoil. El combustible Infinia Diesel sufrió una modificación que elevó su valor de $2.312 a los actuales $2.329 por litro. Asimismo, el Diesel 500 completó la escala de subas en la ciudad al trasladarse de los $2.244 previos a un costo de $2.266 por litro.
El impacto real en la calle se mide cada vez que un automovilista se acerca a cargar. Con los nuevos valores vigentes en mayo de 2026, abastecer por completo un tanque estándar de 50 litros con la opción de menor costo ya demanda un piso que supera con comodidad los $110.000. Esta realidad no solo restringe los presupuestos familiares locales, sino que además reaviva las alarmas de comerciantes y distribuidores de Junín por el traslado de estos costos logísticos a los precios de los productos de consumo masivo.