El conflicto que sacudió la atención de los jubilados a nivel nacional durante esta semana pasó prácticamente inadvertido en la ciudad de Junín. Aunque la conducción nacional de APPAMIA dispuso un cese de actividades entre el lunes y el miércoles bajo la consigna de que sin honorarios dignos no hay salud de calidad, los médicos de cabecera del distrito mantuvieron sus agendas habituales y los centros de jubilados no reportaron interrupciones en la atención.
Desde el Círculo Médico de Junín explicaron que la ausencia de adhesión se debió, fundamentalmente, a que no recibieron una comunicación formal sobre la huelga. Muchos profesionales locales admitieron haberse enterado de la protesta a través de las redes sociales o medios de comunicación nacionales, pero al no contar con una directiva de las instituciones que los nuclean a nivel regional, optaron por no interrumpir el servicio a sus pacientes.
Por su parte, el clima de tensión entre los profesionales y la obra social se fundamenta en una reciente resolución que modifica el esquema de remuneraciones y prestaciones. Mientras los gremios denuncian un ajuste encubierto que recorta los ingresos de los médicos, desde la delegación local de PAMI minimizaron la protesta asegurando que el nuevo sistema busca premiar la productividad. Según fuentes del organismo, aquellos profesionales que cumplan con los estándares de atención verán incluso una suba en su facturación, calificando la medida de fuerza como una respuesta ante cambios que exigen mayor transparencia en el trabajo médico.