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De milagro no fue tragedia: Se desprendió la tapa trasera de un colectivo y casi aplasta a dos motociclistas

Si bien el detonante del paro en la empresa 8 de Octubre fue el despido de un trabajador, el conflicto destapa una realidad preocupante: unidades en mal estado y el relato de un incidente que casi le cuesta la vida a un padre y su hijo en moto.

Por Redacción

Lunes, 06 de abril de 2026 a las 21:40

Lo que ocurrió recientemente en las calles de nuestra ciudad no terminó en tragedia de milagro, pero el azar no puede ser una política de seguridad vial. El relato que surge del sector gremial en medio del conflicto es estremecedor: a una unidad de la empresa Transporte 8 de Octubre se le voló la tapa del motor trasera en pleno recorrido.

Tras un arreglo precario de la unidad, la pieza volvió a desprenderse poco después, obligando a un hombre que circulaba en moto con su hijo a realizar una maniobra desesperada para no ser aplastados por el metal. "Estaríamos hablando de dos muertes seguras", advirtieron los delegados en declaraciones a canal10 de Junín.

Este episodio es el síntoma más feroz de un sistema que parece circular al borde del abismo. El conflicto, que tiene como detonante formal el despido de un trabajador, ha servido para poner bajo la lupa las condiciones de las unidades. Según denuncian los propios trabajadores, la lógica de la empresa se basa en el parche constante.

Debido a la necesidad de cubrir recorridos ampliados, como la llegada de la línea verde a la terminal o las frecuencias de la línea amarilla, los mecánicos se ven presionados a realizar reparaciones "exprés" para que el coche salga a la calle como sea. El resultado es una flota que presenta un desgaste estructural alarmante por el funcionamiento continuo sin el descanso técnico adecuado.

Colectivos sin tacómetro

La gravedad de la situación alcanza ribetes absurdos cuando se menciona que hay choferes prestando servicio sin tacómetro. Es inadmisible que un trabajador deba conducir sin saber a qué velocidad transita, quedando a ciegas frente al control del vehículo y poniendo en riesgo a terceros. Esta falta de equipamiento básico no es solo una negligencia empresarial, sino también una falla crítica en el control estatal. El rol del Municipio y de los entes de inspección técnica queda seriamente cuestionado: ¿Cómo es posible que colectivos en este estado sigan habilitados para transportar pasajeros por Junín?

Ante este escenario, la intervención de las áreas de Control Municipal se vuelve urgente e impostergable. No se puede permitir que la expansión del servicio se haga a costa de la integridad física de los vecinos. El despido del trabajador ha sido la chispa que encendió el paro, pero el reclamo de fondo es un grito de alerta por la vida.