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Advierten que Junín necesita bajar el nivel de Mar Chiquita ante el riesgo de una nueva crecida

Con los campos saturados y ante la posibilidad de un período de lluvias abundantes, crece el reclamo para que se abra la cuarta compuerta de la laguna Mar Chiquita. Advierten que el reservorio debe recuperar capacidad de almacenamiento y que, desde la construcción de un tercer paso en el Puente de Lincoln, el agua puede ingresar al sistema con mayor rapidez.

Por Redacción

Viernes, 28 de agosto de 2026 a las 10:37

La preocupación por la situación hídrica vuelve a instalarse en Junín. Con los campos de la región que ya presentan un importante nivel de saturación y ante la posibilidad de que las próximas semanas y meses estén marcados por lluvias abundantes, desde distintos sectores plantean que es necesario actuar de manera preventiva y aprovechar ahora la capacidad de regulación que ofrece el sistema de lagunas.

En ese contexto, el vicepresidente de la Sociedad Rural de Junín, Gustavo Frederking, reclamó que se abra de manera urgente la cuarta compuerta de la laguna Mar Chiquita para liberar agua y bajar su nivel antes de que puedan producirse nuevos aportes importantes desde la cuenca.

El planteo tiene como objetivo generar un mayor margen de almacenamiento. Mar Chiquita funciona como uno de los principales reservorios del sistema hídrico de Junín y, según explican quienes conocen el comportamiento de las lagunas, mantenerla con capacidad disponible resulta clave para afrontar eventuales excesos de agua.

El guía de pesca juninense Gustavo Walter, de Pesca Guiada Junín, puso el foco precisamente en ese aspecto y recordó lo ocurrido durante los años previos a la última gran sequía.

“Mar Chiquita es un reservorio. En su momento no retuvieron el agua. Se sabía que iba a venir la sequía y no se retuvo”, explicó Walter, quien agregó que en aquel momento había tres compuertas abiertas.

Según señaló, por protocolo debe permanecer una compuerta abierta para garantizar la circulación del agua, pero no necesariamente las tres. “Se fue muy rápido”, sostuvo al describir el comportamiento del sistema.

Un cambio que puede acelerar el ingreso del agua

A esta situación se suma una modificación importante en la infraestructura hidráulica de la zona: el Puente de Lincoln, sobre la Ruta Nacional 188, cuenta actualmente con un paso adicional de agua.

Walter recordó que anteriormente existían dos puentes y que ese sector funcionaba, en los hechos, como una especie de limitante al escurrimiento cuando los niveles eran elevados.

“Antes se hacía como un tapón ahí, cuando había mucha agua, porque había dos puentes, y ahora hay tres. De esta manera el agua se escurre más rápido”, explicó.

El dato es relevante para el escenario actual. La incorporación de un tercer paso aumentó la capacidad de escurrimiento en uno de los puntos por los que el agua proveniente de la cuenca ingresa hacia el sistema de lagunas de Junín.

Por eso, el escenario que preocupa no es solamente cuánto puede llover, sino también con qué capacidad de almacenamiento encontrará el sistema al momento de recibir esos aportes y con qué rapidez podrá ingresar el agua.

Si Mar Chiquita se mantiene con niveles elevados y los campos ya se encuentran saturados, el margen para absorber nuevas precipitaciones será menor. Y, al mismo tiempo, el sistema cuenta hoy con una infraestructura que permite un mayor escurrimiento desde la zona del Puente de Lincoln.

El reclamo es actuar antes de que llegue el agua

Frederking viene planteando que no hay que esperar a que la situación se transforme en una emergencia para comenzar a tomar medidas.

El dirigente rural sostuvo que durante el año pasado hubo productores ubicados en las inmediaciones de Mar Chiquita que sufrieron inundaciones y consideró que parte de esos perjuicios podrían haberse evitado con un manejo diferente de las compuertas.

Por eso reclamó que se revise el actual protocolo y que el Comité de Cuenca A2 avance en una reunión con la Autoridad del Agua (ADA) para analizar la situación y definir las medidas necesarias.

El pedido concreto es que se abra la cuarta compuerta y que la decisión se adopte ahora, cuando todavía existe margen para bajar los niveles de la laguna y generar capacidad de reserva.

La lógica es sencilla: si el agua todavía no llegó, hay que generar espacio para recibirla.

La experiencia de las últimas grandes crecidas dejó en Junín un antecedente que nadie quiere repetir. Con campos que ya presentan saturación, un sistema de lagunas que debe ser administrado como reservorio y un punto de ingreso de agua que hoy tiene mayor capacidad de escurrimiento, el reclamo del sector rural apunta a evitar que las decisiones se tomen cuando el problema ya esté instalado.

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