El gobierno de Javier Milei se vio obligado a frenar su arremetida legislativa contra el régimen de Zona Fría y pospuso el tratamiento del proyecto que busca eliminar este beneficio tarifario en la provincia de Buenos Aires. La firme postura de los bloques opositores y la falta de acompañamiento de sectores aliados consolidaron un freno definitivo en el Congreso, dejando en claro que el oficialismo no cuenta con los números necesarios para avanzar con la quita del subsidio en pleno invierno.
La advertencia sobre el adverso escenario legislativo fue comunicada internamente a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. Ambos funcionarios reconocieron que la resistencia articulada en las cámaras convertía cualquier intento de votación en una derrota política asegurada para el Ejecutivo, lo que forzó la decisión de patear el debate para después de las vacaciones de invierno.
El rol de la oposición fue determinante para inclinar la balanza. Tanto Unión por la Patria como los bloques provinciales y sectores dialoguistas bonaerenses plantaron una postura unificada en defensa de los usuarios. Los legisladores opositores hicieron pesar el impacto social que tendría la quita del beneficio en los meses de mayor consumo de gas, bloqueando los intentos del oficialismo por conseguir dictamen y obligando a retirar el tema de la sesión del próximo jueves 16. Con esta parálisis, el debate quedó congelado al menos hasta los primeros días de agosto.
El plan del Ejecutivo, diseñado bajo la órbita del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, apunta a derogar la ampliación aprobada en 2021 para regresar al esquema que limitaba el subsidio exclusivamente a las provincias patagónicas. Esta medida dejaría desprotegidos a 94 municipios de la provincia de Buenos Aires y a otras comunas del país. Sin embargo, la cohesión de los diputados y senadores opositores de las regiones afectadas funcionó como un escudo que impuso un límite estricto a las intenciones de ajuste fiscal del Gobierno en materia energética.
Para intentar revertir la falta de votos de cara a agosto, el mileísmo busca abrir canales de negociación con los gobernadores del Norte Grande. Los mandatarios de esa región condicionan cualquier apoyo futuro a una contraprestación costosa para la Casa Rosada: exigen la creación de un subsidio equivalente denominado “Zona Cálida” para aliviar las tarifas eléctricas durante el verano norteño. Mientras el oficialismo busca financiamiento para esa promesa y rearma su estrategia, la resistencia legislativa opositora garantizó que el beneficio del gas siga vigente durante el período más crítico del año.