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| 19/05/2020

Sergio Lippi recordó el campeonato del 2012

El entrenador estuvo en el programa Línea de Juego, contó cómo se armó el equipo que le dio el último título a Sarmiento y recordó la campaña que derivó en el ascenso.

Consciente de los riesgos actuales por la propagación de la pandemia, los días de Sergio Lippi transcurren en su casa de la Laguna de Gómez. Desde allí el entrenador dialogó con el programa radial Línea de Juego, convocado para repasar no solo el campeonato logrado con Sarmiento aquel 19 de mayo de 2012, sino también para contar cómo fue el proceso previo de armado del plantel. “Fue una situación difícil porque siempre que hay que producir bajas, para el que la conduce es complicado. Nosotros asumimos a cinco o seis fechas que termine el torneo anterior, en el que no le había ido bien a Sarmiento, en un partido con Villa San Carlos en un cuadro de poca gente, mucha irritación con los jugadores y en esos partidos pudimos hacer un buen diagnóstico para hacer las incorporaciones que creíamos que se necesitaban”, reconoció el juninense.

El Verde arrastraba la decepción a cuestas del torneo perdido en 2010, luego de llevar 12 puntos de ventaja y una mala campaña que le precedió a la llegada de Lippi. “Tuvimos que hacer un recambio importante, inclusive con jugadores que conocía y que tengo una relación afectiva muy fuerte como los casos de Aquino y Navone. Eso siempre es complicado porque el jugador no lo entiende y es normal que ocurra, pero siempre de frente y sin mentir en absoluta. Además hubo que hacer incorporaciones, con una tendencia, porque el objetivo de Sarmiento era muy claro: ascender. Que parece muy fácil decirlo pero era una B muy fuerte porque estaban todos los grandes: Almirante, Los Andes, Morón, Chicago, Platense, Temperley”. En ese sentido, “los que se quedaron no fueron importantes, fueron muy importantes. De la misma importancia que los que vinieron”

-¿Qué pensaste a la hora de armar el plantel en cuanto a la idea?

-Lo hablamos primero con Tití (Mastrángelo-ayudante de campo), que sabía lo que era el vestuario y el aire de Sarmiento, y luego con Fernando (Chiofalo). Había que traer jugadores que, además de tener un buen presente supieran lo que era ascender. Estoy convencido que cuando tenés el objetivo bien claro de ascender, para lograrlo siempre es bueno tener jugadores que ya sepan de qué se trata. Porque a lo largo del año hay momentos bueno y momentos malos y ahí, ese tipo de jugadores, naturalizan la situación. Me acuerdo de un partido que perdimos en San Telmo (2-1, fecha 38) y aparecían los fantasma de la campaña anterior, entonces Tucker sabía de qué se trataba, Flores también, Andrizzi lo mismo...había gente de experiencia y los temporales y los nubarrones se podían atravesar sin tanto costo.

-En algunos partidos como visitante cambiaba a Ezequiel Cerutti por otro centro delantero, como en el partido con Barracas, ¿esa variante estaba vinculada a los espacios, que en muchas canchas de aquella Primera B eran más reducidos?

-Sí, cuando íbamos a las canchas más chicas como la de Barracas usaba a los dos “nueve”. La idea mía era utilizarlo a Pocho (Cerutti) más atrás, por derecha, para que tenga más espacios, pero él no estaba cómodo, entonces jugaban los dos puntas, que podían jugar porque Wanchope salía y tenía juego. En ese partido puntual hicieron un gol cada uno (Cuevas y Ábila) y ganamos dos a uno.

-Para que se dé eso se necesita tanto de la finalización como de la precisión del lanzador y Azil era un especialista…

-Sí porque Ábila y Cuevas hicieron un montón de goles con centros de Azil, yo me acuerdo, ahora, rápidamente, cuando ganamos por Copa Argentina, en San Juan, fue un centro perfecto de Azil.

-Más allá de lo deportivo, ¿ese año fue el inicio de un crecimiento sostenido?

-En lo deportivo hay una campaña, entre medio de los ascensos, que queda opacada porque el primer año en el Nacional B hicimos una campaña terrible. Cuarto detrás de los tres que ascendían, ganándole a Central, a Gimnasia y estando ahí de Olimpo, que yo vengo de ahí y me decían que nos tenían terror porque peleaban con nosotros y eso que Olimpo era un gran equipo. Fue una gran campaña donde Sarmiento hizo pie en una categoría que hasta ahí siempre le había costado. En cuanto al crecimiento es cierto porque los resultados deportivos sirven hasta que se logran pero si no van acompañado termina siendo una anécdota pero Sarmiento tuvo un crecimiento bárbara y eso es mérito de los directivos, sin dudas. Y está consolidado en una categoría como protagonista.

 

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