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| 06/05/2020

La posmodernidad del anticomunismo

Por Víctor Rivera

Si bien el término posmodernidad o posmodernismo nos remite a los positivos y revolucionarios movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos de fines del siglo 20, la expresión “anticomunismo” está muy lejos de contar virtudes semejantes. De su simple lectura emerge –al menos en mí- recuerdos poco gratos de nuestra historia. Ya de por sí es una palabra negativa. Todo lo anti es opuesto y todo lo opuesto genera separación, división y es contrario a la unión o comunidad. Por otra parte, inevitablemente -al menos a los que hemos nacido de la década del 70 para atrás- nos remonta al menos a dos momentos históricos de nuestro país, que seguramente nadie o al menos casi nadie, quiere repetir.

El título elegido encuentra su causa en una nota que leí días pasados en un diario de publicación digital, donde se informaba que se está gestando una marcha anticomunista y/o antiperonista –dos palabras que colocadas a la par no parecen poder ocupar el mismo lugar y sin embargo lo hacen-. La convocatoria a la que paradójicamente se la llama “revolución del barbijo” tiene entre sus lemas: violar la cuarentena para salir a las calles, rebelarse contra el gobierno nacional, rechazar la llegada de médicos cubanos por ser espías, evitar las políticas “comunistas” que intenta implementar el Presidente de la Nación con el pretexto de la pandemia y unas cuantas consignas más en el mismo sentido.

Demás está decir que los principales propulsores de este movimiento –al menos los que ponen su nombre- son simpatizantes del saliente Presidente Mauricio Macri e incluso, algunos que se jactan de estar más a su derecha como el Economista Miguel Ángel Boggiano.

En la misma línea podemos incluir a la Senadora Felicitas Beccar Varela, el excéntrico Javier Milei o el propio economista Roberto Cachanosky que días pasados presentó sus quejas en la red social del pajarito porque entró a un cajero automático y con horror pudo ver como un cartonero violaba la cuarentena durmiendo en el lugar, mientras el llevaba injustamente días de cautiverio en su casa.

Por último podemos nombrar a la ex Ministra de Seguridad a quien ya cuesta calificar pero es quien ocupa el rol de Presidenta de la Alianza Cambiemos y a la ahora feroz opositora Laura Alonso que luego de ser la titular de la Oficina Anticorrupción y reconocer que nunca iba a investigar a su Jefe Político Mauricio Macri, ahora presenta sus quejas porque el Congreso sesiona; sería como molestarse porque el Ejecutivo ejecuta o la sal sala.

En fin, los días de unión y sin grieta para Alberto Fernández se terminaron. La contención de los efectos de la pandemia parece haber pasado sin pena ni gloria. Ya no sirve que la Argentina sea tomada como un ejemplo mundial por las rápidas y oportunas medidas sanitarias tomadas frente al avance del Covid 19. Ni que hablar del sinnúmero de medidas económicas que se adoptaron para paliar los efectos negativos en la economía. Pero claro, se comenzó por los que menos tienen y más lo necesitan, y eso al poder económico no le gusta, lo molesta y lo sorprende en su lógica. Es que venían de cuatro años donde directamente le decían al Presidente de turno cual era la nueva medida que querían adoptar para beneficiar sus intereses. Ahora no se permiten siquiera ganar un poquito menos, quieren siempre más y en ese afán son capaces hasta de reflotar el término anticomunismo que nuestra historia, por suerte, había desterrado.

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Abogado. Ex secretario Legal y Técnico del Gobierno Local en la gestión del ex intendente Mario Meoni.