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La crisis del consumo golpea a los mayoristas: Diarco cerró otra sucursal en la provincia y ya son tres en menos de un mes

El cierre de la sucursal de Jáuregui, en el partido de Luján, dejó a unos 30 trabajadores sin empleo. La decisión se suma a los recientes cierres de Zárate y Tres Arroyos y expone el impacto que tiene la caída del consumo sobre el comercio y el empleo bonaerense.

Por Redacción

Miércoles, 09 de septiembre de 2026 a las 11:10

La crisis económica y la caída del consumo comienzan a dejar una huella cada vez más visible en el sector mayorista. Diarco cerró su sucursal de Jáuregui, en el partido de Luján, y con esta decisión ya son tres los locales de la cadena que dejaron de funcionar en la provincia de Buenos Aires en menos de un mes.

El cierre del establecimiento, ubicado sobre la vieja Ruta 5 a la altura del kilómetro 72, afectó directamente a unos 30 trabajadores, que quedaron sin su puesto laboral después de más de cinco años de funcionamiento del local.

La situación no es un hecho aislado. En las últimas semanas, Diarco también dejó de operar sus sucursales de Zárate y Tres Arroyos, en una estrategia de reestructuración que apunta a reducir costos y concentrar la actividad en aquellos establecimientos que todavía resultan rentables.

Pero detrás de las decisiones empresariales aparece un problema más profundo: la pérdida de poder adquisitivo y la contracción del consumo están golpeando cada vez con mayor fuerza a los comercios y empresas que dependen del movimiento interno.

Tres cierres en menos de un mes

La sucursal de Jáuregui había comenzado a funcionar a principios de 2021. Su cierre representa ahora la desaparición de una fuente de empleo que durante años formó parte de la actividad comercial de la zona.

En Zárate, la empresa también discontinuó recientemente las operaciones de un establecimiento que había sido inaugurado apenas seis meses antes. La baja facturación y la dificultad para sostener los costos operativos habrían sido determinantes para la decisión.

En Tres Arroyos, en tanto, el cierre se produjo el 21 de agosto y afectó a entre ocho y diez trabajadores.

Los tres casos muestran una misma tendencia: cuando las ventas caen y los costos se mantienen elevados, las empresas comienzan a recortar estructuras, cerrar establecimientos y reducir puestos de trabajo.

El proceso de achique de Diarco tampoco comenzó ahora. Anteriormente, la empresa había reducido su presencia en localidades como Lanús Oeste, Gualeguaychú, Concordia, Sáenz Peña y Concepción.

Menos consumo, menos ventas y más presión sobre las empresas

La situación de Diarco se inscribe en un escenario económico en el que el consumo continúa mostrando señales de debilidad.

Según los datos citados del Indec, los autoservicios mayoristas registraron en junio una caída interanual del 3,1%. En el acumulado del primer semestre, el retroceso alcanzó el 3%, mientras que las ventas desestacionalizadas también mostraron una baja mensual.

Para el sector mayorista, el problema no pasa solamente por vender menos. A la menor demanda se suman los costos de funcionamiento, los gastos fijos, las dificultades para trasladar completamente esos aumentos a los precios y condiciones de financiamiento más exigentes.

El resultado es una ecuación cada vez más complicada: menos clientes, menor facturación y costos que siguen presionando sobre las empresas.

En ese contexto, los locales que no alcanzan un determinado nivel de rentabilidad pasan a convertirse en un gasto difícil de sostener y el cierre aparece como una de las alternativas para reducir pérdidas.

El impacto de la crisis también se mide en puestos de trabajo

La consecuencia más concreta de este proceso se observa en el empleo.

Cada sucursal que cierra significa trabajadores que pierden su fuente de ingresos y familias que deben enfrentar un escenario de mayor incertidumbre económica. En el caso de Jáuregui, son alrededor de 30 puestos laborales afectados; en Tres Arroyos, entre ocho y diez.

El problema adquiere una dimensión mayor cuando estos cierres se observan junto con el achique de otras empresas y comercios.

La crisis del consumo, de esta manera, no se limita a las estadísticas de ventas. También comienza a reflejarse en la reducción de locales, en la pérdida de puestos de trabajo y en una menor circulación de dinero en las economías locales.

Una crisis que alcanza a todo el sector

Diarco no es la única empresa mayorista que atraviesa dificultades. Caromar se presentó en concurso preventivo de acreedores, mientras que Yaguar avanzó con reducción de superficies, retiros voluntarios y cierre de establecimientos considerados deficitarios.

El panorama muestra que el problema excede a una compañía puntual. El sector mayorista está sintiendo el impacto de un mercado interno debilitado, donde consumidores y pequeños comerciantes tienen cada vez menos margen para gastar y abastecerse.

Los mayoristas cumplen además un papel central para miles de pequeños comercios que compran allí para luego vender en sus barrios. Por eso, el repliegue de estas cadenas también termina teniendo consecuencias sobre almacenes, autoservicios y otros comercios que dependen del movimiento del consumo.

El cierre de tres sucursales de Diarco en menos de un mes se convierte así en otra señal de una economía que todavía no logra recuperar el consumo interno. Detrás de las persianas bajas no solamente quedan locales vacíos: también quedan trabajadores sin empleo y economías locales que pierden actividad.

Fuente todoprovincia