La decisión del intendente interino de Junín, Juan Fiorini, de no asistir al encuentro convocado por el gobernador Axel Kicillof con jefes comunales bonaerenses sigue generando ruido político. Lejos de tratarse de una ausencia menor, en la ciudad ya la leen como una señal clara de que el oficialismo local decidió priorizar el posicionamiento electoral y los acuerdos con La Libertad Avanza antes que cualquier instancia de gestión con la Provincia.
Quien salió ahora a defender esa postura fue el senador provincial y exintendente Pablo Petrecca, cuñado de Fiorini, que buscó justificar el faltazo con un discurso cargado de críticas al gobernador, aunque sin explicar por qué Junín decidió no sentarse a una mesa donde se discutía, precisamente, la delicada situación financiera que ya empieza a golpear a los municipios.
Petrecca sostuvo que “los intendentes necesitan herramientas para atender las demandas de los vecinos” y acusó a Kicillof de haber convocado a los jefes comunales “para una foto netamente electoral”. Sin embargo, la jugada deja expuesto al gobierno local: mientras otros intendentes, incluso opositores, eligieron asistir para escuchar de primera mano el diagnóstico fiscal de la Provincia, en Junín optaron por vaciar el encuentro y subirse a una lógica de confrontación que parece más pensada para la campaña que para la gestión.
En ese marco, el senador del PRO cuestionó que el gobernador haya convocado a los intendentes para hablar de la economía nacional y no para resolver problemas como la inseguridad, la educación, la presión impositiva o el funcionamiento de IOMA. “Claramente Kicillof está enfocado en su posicionamiento electoral para el año que viene y desinteresado en la provincia que gobierna”, disparó. Pero el argumento choca con un dato incómodo: si la preocupación real era la situación de los municipios, la ausencia de Fiorini no hizo más que dejar a Junín afuera de una instancia institucional clave.
La postura del oficialismo juninense, además, no pasa inadvertida en el tablero político local. En medio de las tensiones entre el PRO y La Libertad Avanza, la decisión de Fiorini de no asistir al encuentro con Kicillof es leída como un nuevo gesto de alineamiento con la estrategia libertaria, incluso a costa de resignar canales de diálogo institucional con la Provincia. Y que haya sido Petrecca quien salió a blindar esa decisión no hace más que reforzar la idea de que, detrás del discurso de gestión, lo que hoy manda en Junín es la calculadora electoral.