El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires dio un paso fundamental para la infraestructura hídrica regional al poner en marcha la licitación de las etapas 1 y 2 del Tramo V del Plan Maestro Integral de la cuenca del río Salado. Esta intervención se posiciona como una de las obras más trascendentales para el interior bonaerense, con un impacto directo en la prevención de inundaciones y el fortalecimiento de la economía rural. En el caso específico de Junín, el proyecto representa una solución largamente esperada para mejorar la gestión del agua en una zona históricamente sensible a los excesos hídricos.
El proyecto global abarca una cuenca de 17 millones de hectáreas y alcanza a 59 municipios, beneficiando a más de un millón y medio de habitantes. En esta fase licitada, los trabajos se extenderán a lo largo de 95,38 kilómetros, atravesando los distritos de Junín, Alberti, Bragado y Chacabuco. La magnitud de la tarea permitirá triplicar la sección del cauce actual del río, lo que incrementará significativamente la capacidad de conducción del agua y reducirá el riesgo de anegamientos ante los eventos climáticos extremos derivados del cambio climático.
Néstor Álvarez, subsecretario de Recursos Hídricos de la provincia, explicó que esta obra es el resultado de una política de Estado que busca completar un esquema integral de drenaje. El funcionario destacó que la intervención es decisiva para Junín y la región, ya que no solo protege los cascos urbanos ante posibles crecidas, sino que también contempla la adecuación de diez puentes, de los cuales ocho son carreteros y dos ferroviarios. Esta modernización de la infraestructura es clave para evitar que los cruces actuales actúen como obstáculos durante las temporadas de lluvias intensas.
Desde el punto de vista económico, la obra es vista como un motor de reactivación para el sector agroindustrial. Se estima que los trabajos permitirán recuperar unas 400 mil hectáreas productivas en la zona, un avance que fue consensuado con entidades como CARBAP, la Sociedad Rural, Federación Agraria y Coninagro. La inversión para estas etapas asciende a 138 millones de dólares, financiados en gran parte por el Banco Europeo de Inversiones y complementados por el Tesoro provincial, con un plazo de ejecución de 730 días corridos.
La reactivación de estos tramos asegura la continuidad de un plan que desagua la mayor parte del interior bonaerense. Para las localidades como Junín, que dependen estrechamente del comportamiento de la cuenca, la culminación de estas tareas representa una garantía de previsibilidad para sus habitantes y un respaldo fundamental para la producción local frente a los desafíos climáticos actuales.