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145 trabajadores en la calle por el cierre de dos fábricas en la provincia

Una empres de Pilar que hacía alimento balanceado para animales cerró sus puertas luego de bajar sueldos y horas de trabajo. En Quilmes, una petroquímica confirmó 65 despidos y los empleados iniciaron un paro.

Por Redacción

Martes, 06 de enero de 2026 a las 17:34

La crisis económica no se detiene y sigue afectando particularmente a la industria en la provincia de Buenos Aires. Hoy derivó en la pérdida de 80 puestos de trabajo en Pilar, donde una fábrica de alimentos cerró sus puertas, y de otros 65 en Quilmes, decididos por una empresa petroquímica. Son 145 familias del conurbano bonaerense que sufren el impacto de la recesión.


Pilar
Un final anunciado

La compañía que cerró su planta en Pilar, debido a la imposibilidad de seguir funcionando en el contexto económico actual, es GEPSA, dedicada a la elaboración de alimento balanceado para animales. La compañía inició el proceso de cierre de su planta en los últimos días de 2025, tras haber sufrido un 30% de caída en sus ventas.

En una audiencia mantenida en la delegación regional del Ministerio de Trabajo, los dueños de GEPSA explicaron que la empresa “no ha podido resolver los problemas económicos que hacen imposible la continuidad productiva” y tampoco se pudo encontrar compradores para la planta.



Antes de llegar a ese punto, GEPSA había acordado con el gremio un esquema de reducción de sueldos y de la jornada laboral para evitar los despidos. Pero luego empezaron las demoras en los pagos.

Los trabajadores, que afirman no haber recibido aún ningún telegrama de despido, dudan del argumento de la compañía. Apuntan a un cierre “simulado” para hacer tiempo hasta que se apruebe la reforma laboral que fomenta el gobierno de Javier Milei y pueda despedirlos a todos y tomar a nuevos empleados en condiciones más ventajosas (para GEPSA), según testimonios recogidos por Pilar de Todos.

La empresa prometió pagar los sueldos y aguinaldos adeudados, pero se mantiene firme en que resulta imposible mantener la planta en operación.


Quilmes
Negociación rota y paro por tiempo indeterminado

En tanto, en Quilmes, la petroquímica Sealed Air, que había dispuesto 90 despidos a fines del año pasado, finalmente confirmó 65 desvinculaciones, a pesar de estar vigente la conciliación obligatoria dictada por la cartera de Trabajo.

Trabajadores de la empresa se manifestaron frente a la planta, ubicada en Primera Junta 550, luego de que la empresa ratificara 65 despidos de  los 89 anunciados en noviembre. Tras la ruptura de las negociaciones, el personal resolvió un paro por tiempo indeterminado y la fábrica se encuentra actualmente sin actividad.

Según informaron delegados gremiales al medio Hecho en Quilmes, las conversaciones con la empresa se interrumpieron la semana pasada, luego de una audiencia clave realizada el 29 de diciembre, en el marco de la conciliación obligatoria. Desde el sector sindical denuncian que la firma avanza con un plan de reducción de personal y con la modificación de condiciones laborales, que incluye la quita de adicionales internos y mayores exigencias de producción con menos trabajadores.


Protesta en Sealed Air (Quilmes)

Alfredo Piscopo, delegado general de Sealed Air Argentina, explicó que el conflicto se inscribe en un proceso de reestructuración que la empresa arrastra desde hace varios años. “Desde 2021 venimos con una planta que fue decayendo. El 3 de noviembre Recursos Humanos nos informó que iban a despedir a 97 compañeros, bajo el argumento de una reestructuración pedida desde Brasil, México y Estados Unidos”, señaló.

Piscopo remarcó que, pese a las dificultades de infraestructura y a la incorporación de maquinaria para la cual la planta no estaba preparada, los trabajadores continuaron produciendo. “Hasta hace cuatro o cinco meses teníamos buenas ventas y en varios sectores se hacían horas extras porque no se llegaba a cubrir la demanda, salvo en el sector de laminados, que terminó cerrando”, indicó.

Durante la conciliación obligatoria, el gremio aceptó el retiro de 45 trabajadores, en su mayoría próximos a jubilarse, como parte de un acuerdo que permitiera reubicar personal y sostener la producción. Sin embargo, la negociación se frustró cuando la empresa exigió mayores niveles de producción con menos personal y sin respetar los tiempos de capacitación necesarios.

“Nos pedían producir más con compañeros que necesitaban al menos dos meses de formación. Dijimos que así no se podía trabajar”, afirmó el delegado.


Sealed Air hace embalajes para alimentos

Tras no firmar esas condiciones, el 30 de diciembre comenzaron a llegar los telegramas de despido, garantizando un Año Nuevo amargo para los empleados desvinculados.

“Durante toda la conciliación la gente siguió colaborando, incluso trabajando en sus francos, y esta fue la respuesta. Hoy tenemos la planta parada y 65 compañeros despedidos”, concluyó Piscopo.

El conflicto continúa abierto y los trabajadores reclaman la reincorporación de los despedidos y una instancia real de negociación que garantice la continuidad laboral y condiciones de trabajo dignas.

Fuente latecla