La Ruta Nacional 5 volvió a quedar bajo la lupa tras la difusión de un informe de la Fundación Estrellas Amarillas que advierte sobre el crecimiento de la siniestralidad vial en el corredor. El trabajo identifica al tramo comprendido entre Mercedes y Chivilcoy como el de mayor cantidad de víctimas fatales y sostiene que, incluso, durante 2026 ya se superó el número de fallecidos registrado en todo el año pasado.
El estudio, elaborado a partir de los siniestros ocurridos entre 2012 y 2024 y actualizado con los datos de este año, deja además una estadística alarmante: el 92% de los choques fatales en la Ruta 5 son colisiones frontales, un tipo de accidente estrechamente vinculado a la falta de una calzada dividida, los sobrepasos riesgosos y el intenso tránsito de vehículos pesados.
Aunque el punto de mayor peligrosidad se encuentra entre Mercedes y Chivilcoy, la situación impacta de lleno en Junín. La ciudad constituye uno de los principales polos urbanos del noroeste bonaerense y miles de vecinos recorren habitualmente ese corredor para viajar hacia la Ciudad y la provincia de Buenos Aires por razones laborales, comerciales, educativas, sanitarias o familiares.
Para quienes parten desde Junín, atravesar el tramo señalado por el informe es prácticamente inevitable. Por eso, el incremento de la siniestralidad en ese sector representa una preocupación concreta para cientos de automovilistas que circulan semanalmente por la Ruta 5.
La problemática también repercute sobre la actividad económica regional. La Ruta 5 es uno de los principales corredores productivos del país y conecta a Junín con puertos, centros logísticos y mercados concentradores. El movimiento permanente de camiones, sumado al tránsito de colectivos y vehículos particulares, incrementa la circulación sobre una ruta que continúa teniendo amplios sectores de mano y contramano.
Otro dato que derriba uno de los mitos más extendidos es el horario en que ocurren los accidentes. Según el relevamiento, el 41% de los siniestros fatales sucede durante la mañana, mientras que el 33% ocurre por la tarde. Es decir, casi tres de cada cuatro hechos se producen en pleno día, cuando el flujo vehicular es mayor. La noche concentra un porcentaje considerablemente menor de los casos.
Desde la Fundación Estrellas Amarillas atribuyen esta situación a una combinación de factores: el exceso de velocidad, la circulación del transporte pesado durante todo el día y la falta de infraestructura adecuada para un corredor que soporta un elevado volumen de tránsito. La entidad insiste en que la transformación de la Ruta 5 en autovía continúa siendo la solución de fondo para reducir la cantidad de víctimas fatales.
En ese contexto, el informe vuelve a poner sobre la mesa un reclamo histórico de los municipios ubicados sobre la Ruta 5. La necesidad de completar las obras de infraestructura, incorporar carriles seguros de sobrepaso, reforzar la señalización, sumar controles de velocidad y mejorar las condiciones de circulación aparece como una demanda que trasciende a las localidades donde ocurren los accidentes.
Para Junín, el problema no es ajeno. Cada mejora en la seguridad de la Ruta 5 representa una mayor protección para miles de vecinos que utilizan ese corredor todas las semanas y para una región cuya economía depende, en buena medida, de una conexión vial segura y eficiente.