La decisión de trasladar la garita policial ubicada entre los barrios Cerrito Colorado Norte y Cerrito Colorado Sur abrió un nuevo foco de cuestionamientos hacia el Gobierno de Junín, en medio de la preocupación vecinal por la seguridad en ese sector de la ciudad.
Aunque desde el Municipio intentaron presentar la medida como parte de una “reorganización operativa”, lo cierto es que el cambio implicará retirar un puesto fijo de vigilancia de una zona residencial donde los vecinos venían reclamando mayor presencia policial y no menos.
Fue el secretario General del Municipio, Mario Olmedo, quien salió a justificar la decisión al señalar que se trata de una definición adoptada hace varios meses por la Jefatura Departamental, en coordinación con el Ministerio de Seguridad bonaerense. Sin embargo, lejos de llevar tranquilidad, sus explicaciones dejaron en evidencia que el Gobierno local acompaña una medida que para muchos vecinos significa resignar prevención en el barrio.
“Es más operativo un móvil que una garita fija. En la garita había uno o dos efectivos y se perdían recursos humanos que hoy necesitamos en la calle, recorriendo”, sostuvo.
Según explicó el funcionario, la garita será reubicada en la intersección de Ruta 65 y calle Las Gallaretas, bajo el argumento de reforzar controles en un punto por el que circularían vehículos que esquivan operativos de la policía vial.
La decisión, sin embargo, volvió a poner sobre la mesa una discusión de fondo: hasta qué punto la redistribución de recursos en materia de seguridad termina perjudicando a sectores urbanos que ya conviven con preocupación por los hechos delictivos y la escasa presencia estatal.
Olmedo aseguró además que la zona de Cerrito Colorado no quedará desprotegida porque desde hace una semana se asignó un patrullero para recorrer ambos barrios de manera permanente. También defendió la medida al sostener que “es más operativo un móvil que una garita fija”, ya que en ese puesto había uno o dos efectivos que, según planteó, hoy son necesarios en la calle.