El Servicio Meteorológico Nacional emitió un cese de normalidad climática para una extensa franja de la provincia de Buenos Aires, colocando a Junín y a los municipios vecinos bajo un nivel de alerta amarilla debido a las bajísimas temperaturas registradas en las últimas horas. Esta categoría de advertencia climática advierte sobre un impacto leve a moderado en la salud de las personas, transformando el frío cotidiano en un factor de riesgo real que requiere una respuesta comunitaria e institucional inmediata.
El impacto de la masa de aire polar se sintió con especial crudeza durante las últimas jornadas en el casco urbano juninense. El pasado viernes 3 de julio, el termómetro marcó una temperatura mínima real de 4 grados 1 décima bajo cero a las dos de la madrugada, mientras que la sensación térmica más baja perforó el suelo climático alcanzando los 5 grados bajo cero a las 9 de la mañana. Lejos de ceder, las condiciones se agudizaron este sábado, jornada en la que la temperatura mínima real tocó los 3 grados 6 décimas bajo cero a las 5 de la mañana y la sensación térmica se desplomó hasta los 5 grados 3 décimas bajo cero a las 6 de la mañana, consolidando un panorama de frío extremo.
En Junín, las autoridades sanitarias locales y regionales han reforzado los llamados a la prevención, haciendo especial hincapié en que estas marcas térmicas representan un peligro directo para bebés, niños pequeños, personas mayores de 65 años y pacientes con patologías crónicas. El frío sostenido no solo incrementa la propensión a enfermedades respiratorias, sino que también exige un monitoreo constante de los sistemas de calefacción domiciliarios para evitar accidentes graves relacionados con la ventilación deficiente.
Los profesionales de la salud del municipio recomiendan a toda la comunidad juninense evitar los cambios bruscos de temperatura al salir de las viviendas y vestirse utilizando múltiples capas de ropa para conservar el calor corporal. Asimismo, se insta a la población a mantener el consumo constante de infusiones calientes, evitar por completo el uso de bebidas alcohólicas como método para combatir el frío y asegurar siempre una mínima circulación de aire en los ambientes calefaccionados para prevenir la acumulación de gases tóxicos.