El Día del Trabajador Hotelero y Gastronómico, que se conmemora este 2 de agosto, encuentra al sector atravesando uno de sus momentos más complejos. La retracción del turismo en todo el país también se hace sentir en Junín, donde trabajadores de la actividad aseguran que 2026 está siendo uno de los peores años en materia de ocupación hotelera y movimiento de visitantes.
Según publicó Grupo La Verdad, desde el sector afirman que la crisis económica, la pérdida del poder adquisitivo y la caída del consumo provocaron una fuerte disminución en la llegada de turistas, una situación que ya había comenzado a percibirse el año pasado pero que se profundizó durante este 2026.
En ese contexto, el conserje de un hotel céntrico de Junín, Javier Orsi, aseguró que "de todos los años que vengo trabajando en la hotelería este es el de menor cantidad de llegada de pasajeros. Está siendo un año muy malo y de los peores que recuerde".
Además, explicó que la problemática no es exclusiva de la ciudad. "La situación crítica es a nivel general. Por lo que pude hablar con viajantes, hay un parate importante del que Junín no está exento", señaló.
Vacaciones de invierno con muy poca actividad
Uno de los momentos que tradicionalmente genera mayor expectativa para el sector tampoco logró revertir la tendencia. Durante el receso invernal, la ocupación estuvo muy por debajo de otros años.
"Prácticamente no hubo pasajeros que vinieran a Junín durante las vacaciones de invierno", afirmó Orsi, quien aclaró que gran parte de quienes llegan a la ciudad lo hacen por cuestiones de salud, aprovechando la infraestructura sanitaria local.
A ese flujo se suman algunos visitantes vinculados al deporte, especialmente durante los partidos de Sarmiento y distintos torneos de básquet, cuando familiares acompañan a los deportistas.
Menos noches de alojamiento y menor consumo
Otro de los cambios que preocupa al sector es la reducción en el tiempo de permanencia de los visitantes.
"Ya no existen prácticamente esas vacaciones largas de diez o quince días. Hoy el turista viene una o dos noches como máximo", explicó Orsi.
Esta situación repercute directamente sobre la economía juninense, ya que una menor cantidad de noches de alojamiento también significa menos consumo en restaurantes, estaciones de servicio, comercios, cafeterías y otros servicios que dependen, en mayor o menor medida, del movimiento turístico.
Un impacto que va más allá de los hoteles
Si bien Junín no es un destino turístico tradicional de largas estadías, la ciudad suele recibir visitantes por eventos deportivos, actividades culturales, reuniones empresariales y atención médica. La disminución de ese flujo termina afectando a distintos sectores de la economía local.
En ese sentido, desde la hotelería sostienen que la retracción se percibe desde comienzos de año y que todavía no aparecen señales de recuperación para el segundo semestre.
Finalmente, Orsi también hizo referencia al clima social que percibe en el contacto cotidiano con los pasajeros. "Hay un cierto malhumor que se palpa en las conversaciones con la gente que viene y que se fue acrecentando mucho en los últimos años. La crisis económica que atraviesa el país tiene un peso determinante", concluyó.
Con una ocupación muy por debajo de las expectativas y un panorama que todavía no muestra signos de recuperación, el sector hotelero de Junín atraviesa uno de los años más difíciles de la última década, reflejando una realidad que se repite en buena parte del país.