La crisis del consumo también se hace sentir en los kioscos de Junín, donde la caída de las ventas comenzó a poner en jaque la continuidad de algunos comercios. Con menos movimiento y clientes cada vez más cuidadosos a la hora de gastar, algunos comerciantes aseguran que ya trabajan con márgenes mínimos y que, en determinados casos, deben poner dinero de su bolsillo para mantener abiertos sus locales.
El escenario local se suma a una situación que atraviesa a todo el país. Según un relevamiento de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, desde diciembre de 2023 cerraron unos 41.000 kioscos sobre un total de aproximadamente 100.000 establecimientos que funcionaban en el país.
El dato implica que desapareció alrededor del 41% de los comercios del sector en ese período. La entidad también señaló que, durante los últimos dos años y medio, el promedio de cierres alcanzó a unos 50 kioscos por día.
Los datos y el testimonio sobre la situación de los kioscos en Junín fueron publicados por La Verdad, que entrevistó al comerciante Gustavo Canarozzo, propietario de dos locales en la ciudad.
“Estoy trabajando a pérdida”
En diálogo con La Verdad, Canarozzo describió las dificultades que atraviesa actualmente la actividad.
“Las ventas cayeron mucho en el último tiempo y en uno de mis locales directamente estoy trabajando a pérdida, poniendo plata simplemente para mantener abierto el negocio”, explicó.
El comerciante señaló que el movimiento es muy irregular. Algunos días muestran una recuperación que genera expectativas, pero rápidamente el panorama vuelve a complicarse.
“Hay algunos días en los que parece que la actividad repunta, pero luego vienen otros tres o cuatro días consecutivos que son muy malos y donde el movimiento baja mucho”, relató.
Según su experiencia, además, actualmente vende más durante los días de semana que durante los fines de semana, una situación que vincula con la menor circulación de personas en el centro de la ciudad.
Menos movimiento en el centro
El cambio en los hábitos de consumo también estaría modificando la dinámica comercial de los kioscos según su ubicación.
Canarozzo consideró que hoy puede resultar más conveniente tener un comercio sobre avenidas de barrios periféricos que en pleno centro, especialmente durante los fines de semana.
Mencionó como ejemplos las avenidas República, Intendente De la Sota, Libertad, Padre Respuela y el sector más alejado de Benito de Miguel.
“Hoy en día conviene más tener un negocio en las avenidas de las zonas periféricas y no estar en pleno centro porque los fines de semana no circula nadie”, sostuvo.
Los clientes cuidan cada peso
Uno de los principales cambios que observan los comerciantes está en el comportamiento de los consumidores. Las compras son más medidas y los clientes comparan precios antes de decidir qué llevar.
“Hay mucho cuidado a la hora de comprar por parte de los clientes para cuidar el bolsillo y es una práctica que se replica en todos los sectores para ahorrar”, explicó el kiosquero.
Esa situación obliga también a los comerciantes a modificar sus propias estrategias de compra. Conseguir mejores precios se convirtió en una herramienta fundamental para intentar preservar el margen de ganancia.
Canarozzo contó que comenzó a buscar distribuidoras de Buenos Aires que, ante la caída de sus propias ventas, ahora ofrecen entregas al interior sin costo de flete.
Según indicó, adquirir determinados productos a proveedores de Junín o directamente a empresas de Buenos Aires puede representar diferencias de hasta un 35%.
“Es mucho dinero el que uno se ahorra teniendo en cuenta este contexto”, afirmó.
Incluso señaló que hay productos que actualmente está comprando en Chivilcoy porque encuentra precios más bajos que en Junín.
Aumentos, descuentos y menor margen
El comportamiento de las empresas proveedoras tampoco es uniforme. Mientras algunas marcas redujeron sus precios o resignaron parte de sus ganancias para intentar sostener las ventas, otras continúan aplicando aumentos frecuentes.
“Hay algunas empresas de primera marca que resignaron ganancias y bajaron un poco los precios, pero hay otras que, por el contrario, mandan listas nuevas con aumentos de un 5% de una semana a la otra y al no vender luego ofrecen descuentos especiales”, explicó Canarozzo en la entrevista publicada por La Verdad.
El problema es que, aun cuando aparecen promociones o descuentos, el menor poder adquisitivo de los consumidores limita la posibilidad de recuperar los niveles de venta anteriores.
Un sector golpeado por la caída del poder adquisitivo
Para Ernesto Acuña, vicepresidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, la pérdida del poder de compra es uno de los principales factores detrás de la crisis que atraviesa el sector.
Los consumidores modificaron sus hábitos y comenzaron a reducir las compras consideradas no esenciales. Ese cambio impacta directamente en los kioscos, donde buena parte de la actividad depende de pequeñas compras cotidianas.
El escenario actual llevó incluso a comparar la situación con otros momentos de fuerte crisis económica del país.
En Junín, los comerciantes enfrentan así una doble presión: por un lado, una demanda cada vez más débil y, por otro, costos y precios de reposición que dificultan mantener la rentabilidad.
Mientras miles de kioscos ya cerraron en todo el país, los que continúan abiertos buscan alternativas para sobrevivir: cambiar proveedores, recorrer otras ciudades para conseguir mejores precios, reducir márgenes y esperar que el consumo vuelva a recuperarse.
Fuente: La Verdad.