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Una tarde épica para pasar a cuartos

Argentina venció a Egipto por tres a dos luego de estar abajo dos a cero. Los tres goles llegaron sobre el final y en 13 minutos.

Por Redacción

Martes, 07 de julio de 2026 a las 15:58

Argentina volvió a escribir otra página imborrable en la historia de los mundiales. El equipo que conduce Lionel Scaloni dio vuelta el marcador (0-2) y venció a Egipto por tres a dos, con tres goles en 13 minutos.

En el primer tiempo, Lionel Messi había fallado un penal cuando el encuentro, que se jugó en Atlanta, estaba uno a cero. Ibrahim y Ziko marcaron los tantos del perdedor.

Los cambios efectuados por Scaloni (Tagliafico, Paredes y Álvarez por Medina, Almada y Lautaro Martínez) tardaron en redundar en sensaciones positivas para Argentina que vio en los primeros minutos del partido cómo Egipto optó por una presión que la obligó a equivocarse en el tratamiento de la pelota.

Lo que entregaba de registro el trámite se terminó plasmando en la red. Esa incomodidad de la Albiceleste se tradujo en el uno a cero cuando a los 15 minutos Yasser Ibrahim le ganó la posición a Lisandro Martínez, sobre el segundo palo, y saltó para cabecear al palo opuesto.

Unos minutos más tarde, los sudamericanos comenzaron a encontrar alturas diferentes en los mediocampistas y Tagliafico fue clave sobre el sector izquierdo del ataque para profundizar o para fijar marcas. Así, primero recibió una falta que fue penal, aunque Messi no pudo convertir, y luego el equipo hizo figura al arquero rival con las buenas intervenciones de ese mediocampo que se asoció virtuosamente.

En la segunda parte, Argentina fue igual de dominadora, arrinconó a Egipto pero la pelota no quería entrar y en una contra Ziko puso el dos a cero (67’). Fue un martillazo que parecía marcar el final porque a pesar de hacer el mejor partido en ofensiva, la pelota no entraba, los minutos se esfumaban y Messi parecía extenuado, sin poder explotar ese arranque demoledor por el medio. Sin embargo, el 10 se fue alejando de la zona de congestión y se estacionó por derecha y como un sabio (otra vez) encontró un lugar en el campo para resurgir y cambiar el trámite del partido en cinco minutos.

A los 79 le metió un pase en la cabeza a Romero para el primero y a los 83, de volea, sentenció a Oufa, que esta vez alcanzó a manotear pero no pudo evitar que la pelota ingrese al arco. En el medio, había utilizado la escasa energía que le quedaba para eliminar a su marcador dentro del área y servirle el gol a Lautaro Martínez que no pudo definir.

Esa remontada ya era mucho pero todavía faltaban más porque a los 92 el Toro condujo la contra y mandó el centro desde la derecha para el sector opuesto donde llegó Enzo. La pelota parecía caer pesada por la lejanía del pase pero el cabezazo del mediocampista fue brillante y se metió junto al palo desde donde venía el envío. Previo a esa acción, Paredes había efectuado un quite vital en un retroceso donde los egipcios llegaban tres contra dos para marcar.

El pitazo final desató la emoción del capitán que lloró como un niño en el medio de la cancha mientras recibía el consuelo y los abrazos de sus compañeros y colaboradores al tiempo que los contagiaba de esa emoción que contenía algo más que un resultado épico.

Nota: Federico Galván.
Foto: Selección Argentina.