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Incertidumbre en el SMN: El ajuste oficial deja a 240 familias en la calle

Tras el anuncio de 240 despidos previstos para el 10 de abril, los trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional iniciaron un paro total de actividades. La medida del Gobierno nacional no solo deja a cientos de familias sin sustento, sino que amenaza con un "apagón meteorológico que pone en jaque la operatividad de las alertas tempranas y la seguridad aérea nacional.

Por Redacción

Miércoles, 08 de abril de 2026 a las 15:01

El Gobierno Nacional profundiza su plan de recorte estatal con un avance drástico sobre el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). En las últimas horas, se confirmó que el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, bajo la gestión de Federico Sturzenegger, solicitó la desvinculación de 240 trabajadores civiles antes del 10 de abril. Esta medida, que representa casi un tercio de la planta operativa del organismo, provocó un paro total de actividades y sumergió a la institución en una crisis de operatividad sin precedentes.

La magnitud del desguace es alarmante. De los 780 empleados civiles que sostienen el sistema actualmente, la cifra caerá a apenas 540 tras la ejecución de los despidos. Si se consideran las jubilaciones en curso, el organismo quedará funcionando con poco más de 500 agentes, una cifra que se ubica a menos de la mitad de los 1.200 trabajadores necesarios para una operatividad normal. El recorte golpea con especial dureza al interior del país, donde 130 técnicos de estaciones meteorológicas serán cesanteados, mientras que otros 110 perderán su puesto en la sede central de Buenos Aires.

Este vaciamiento no solo afecta la estabilidad laboral de las familias, sino que compromete directamente la seguridad civil. El SMN es un engranaje crítico que funciona las 24 horas para alimentar el sistema de alertas tempranas por tormentas, inundaciones y olas de calor. La falta de personal técnico implica, en términos prácticos, la creación de "puntos ciegos" en el mapa meteorológico nacional. Sin técnicos que releven variables de viento, humedad y presión, la precisión de los pronósticos cae drásticamente, dejando a la población y a los servicios de emergencia sin herramientas de prevención confiables.

Uno de los puntos de mayor vulnerabilidad se traslada a las pistas de aterrizaje. El personal del SMN en los aeropuertos provee datos en tiempo real sobre visibilidad y presión atmosférica, información vital que los pilotos necesitan para despegar y aterrizar con seguridad. Con una estructura que ya operaba al límite mediante horas extra para cubrir vacantes, la salida masiva de personal pone bajo sospecha la continuidad segura de la operatoria aérea comercial y civil en todo el territorio argentino.

El impacto económico también es directo. El sector agropecuario, motor de las exportaciones nacionales, depende de la red de estaciones para planificar la siembra y la cosecha. Al perderse la capacidad de monitoreo local, aumenta el margen de error en las proyecciones climáticas, lo que se traduce en potenciales pérdidas millonarias para el campo. En un mundo interconectado donde la meteorología es una red global de intercambio de datos, el repliegue del SMN no solo debilita la soberanía informativa de la Argentina, sino que degrada la calidad de los modelos climáticos internacionales, dejando al país en un aislamiento técnico de consecuencias imprevisibles.