Todo estaba dado para presenciar una noche a pleno fútbol. Se disputaba una final entre dos equipos con planteles de jerarquía para el medio local, la temperatura era ideal, la gente acompañó a los dos equipos y la cancha rápida suponía ciertos errores de las defensas que ocasionarían jugadas de peligro. Pero el fútbol muchas veces nos tiene preparado otro plan al que hemos pensado.
En el comienzo Jorge Newbery mostró esa ansiedad y ambición de un equipo que hace más de una semana esperaba para poder disputar la final. Ese ímpetu lo llevó a generar la primera y más clara jugada de peligro del partido al minuto de juego, luego de un centro enviado por Maximiliano Escudero, desde la izquierda, que encontró llegando, en la puerta del área chica, a Luciano Araya y con todos los defensores y el arquero de Villa pasados, con el arco a su disposición, el número diez cabeceó de pique al suelo pero la pelota se elevó tanto que salió por arriba del travesaño.
Recién comenzaba el partido y la cosa prometía. Pero sin embargo fue la excepción de esa primera parte, porque salvo un tiro de Germán Tuso que Oscar De Giulio mandó al corner, no pasó nada. La inseguridad que generaba las condiciones del campo hizo que los defensores optarán por lanzar largo para los delanteros e ir por la segunda pelota. Así, la redonda se la pasó más en el aire que en el piso. Los laterales pasaban poco y los que debían juntarse para generar fútbol no podían hacerlo porque el balón les llegaba sucio y de espaldas.
En el arranque del segundo Villa se adelantó unos metros en la cancha y logró generar un tiro libre que Wenceslao Soler cabeceó muy bien pero salió al lado del poste derecho de De Giulio. A partir de allí el partido cayó nuevamente en un pozo aunque a diferencia del primero los dos contaban con aproximaciones a los arcos.
Pero iban 25 minutos cuando el equipo de Hugo Castro dispuso de una inmejorable ocasión para abrir el marcador. Un rebote lo encontró a Ramiro Luchelli abierto por la derecha que desbordó y mandó el centro atrás. Allí, unos metros adelante del punto del penal, esperaba Soler, que con un perfecto control orientó la pelota para rematar, sin embargo cuando parecía que Villa se ponía en ventaja Navarro cerró de la única manera que le quedaba, tirándose al piso y evitando la conquista
El partido siguió siendo chato y contó con una situación más de peligro, cuando se iba el juego, en los pies deMaximiliano Pezoa para El Aviador. Tras un rebote de Claudio Fernández quedó solo para definir pero el uno se repuso y llevó el partido a los penales.
En esa definición el más certero fue Jorge Newbery y se terminó quedando con el partido por 4-2.