Un relevamiento de la Fundación Estrellas Amarillas expuso un mapa de la siniestralidad. Exceso de velocidad, circulación de transporte pesado sin restricciones y la falta de infraestructura segura, entre las principales causas de las muertes.
Cada punto marcado en la foto que ilustra la nota representa una vida perdida. Así de crudo es el “mapa de la muerte” elaborado por la Fundación Estrellas Amarillas para graficar la gravedad de los siniestros viales en la Ruta Nacional 5, un corredor clave que atraviesa esta zona y que, año tras año, suma víctimas fatales
El informe, presentado por la presidenta de la organización, Silvia González, releva los hechos ocurridos entre 2012 y 2024 y deja un dato contundente: el 92% de los choques mortales son frontales.
La falta de separación física entre manos, sumada a una calzada angosta, convierte cada sobrepaso en una maniobra de alto riesgo.
Desde la entidad señalaron que, al exponer los gráficos ante autoridades locales, el impacto es inmediato. “Cada marca tiene nombre y apellido. Cuando los intendentes ven los puntos calientes de mortalidad, toman dimensión real del problema”, explicó González.
Según publica larazondechivilcoy, Entre las principales causas detectadas, el estudio menciona el exceso de velocidad como uno de los factores más determinantes. Se registraron vehículos circulando a más de 180 kilómetros por hora, una conducta que reduce al mínimo cualquier margen de reacción ante imprevistos.
Otro elemento que genera preocupación es el incremento del tránsito pesado tras la eliminación de restricciones horarias para camiones. Según indicaron, la circulación constante de transporte de gran porte satura la traza y eleva el riesgo de siniestros graves.
Los datos también desmienten algunas creencias habituales. La mayoría de los hechos fatales no se concentran durante la madrugada, sino en horarios de mayor movimiento: el 41% ocurre por la mañana, el 33% por la tarde y el 26% por la noche.
A esto se suma el consumo de alcohol al volante. En controles recientes, se detectaron 80 conductores con alcoholemia positiva, de los cuales cerca del 30% eran choferes profesionales, una cifra que encendió nuevas alarmas.
La problemática no es ajena a Chivilcoy. Tiempo atrás, el perito en accidentología Jorge Lasala ya había advertido que, solo en 2024 y en el tramo entre nuestra ciudad y Mercedes, se registraron once fallecimientos, lo que equivale a casi una muerte por mes.
Con la construcción de la autovía sin avances concretos y sin plazos claros de reactivación, desde la Fundación sostienen que las soluciones estructurales no llegarán en el corto plazo. Por eso proponen medidas locales inmediatas, como la instalación de rotondas en accesos, que podrían reducir significativamente la siniestralidad, además de radares de velocidad y sistemas de multas destinados a financiar obras de seguridad vial.
El reclamo apunta especialmente a los municipios del corredor, entre ellos Mercedes, Luján y Suipacha, para que asuman un rol activo en la prevención.
“Los intendentes pueden intervenir en accesos y gestionar acciones concretas para proteger a sus vecinos”, remarcaron. Mientras tanto, la estadística siguecreciendo y las estrellas amarillas continúan multiplicándose sobre el asfalto, recordando que detrás de cada siniestro hay familias atravesadas por pérdidas irreparables.
Fuente larazondechivilcoy