El Gobierno de Axel Kicillof aprobó un régimen especial para regularizar obras hidráulicas ejecutadas sin autorización en la Cuenca del Río Salado, una medida que incluye a Junín entre los municipios alcanzados en la primera etapa y que puede beneficiar al distrito en materia de prevención y manejo de excesos de agua.
El programa busca poner bajo un marco legal obras que fueron construidas a lo largo de los años por municipios y productores y que, aunque no cuentan con las autorizaciones correspondientes, actualmente cumplen una función dentro del sistema de drenaje.
Para Junín, la medida representa una herramienta para revisar y regularizar infraestructura que puede resultar importante para favorecer el escurrimiento del agua en sectores rurales y periurbanos. En una región caracterizada por terrenos con poca pendiente, los canales, alcantarillas, terraplenes y otras obras hidráulicas cumplen un papel fundamental frente a los excedentes hídricos.
La resolución provincial contempla en su primera etapa a las subregiones A2, A3 y B3 de la Cuenca del Río Salado. Allí se encuentran Junín y otros municipios del noroeste bonaerense, que podrán iniciar el procedimiento para incorporar al programa aquellas obras que cumplan con las condiciones establecidas por la Provincia.
La iniciativa surgió a partir de planteos realizados por distintos municipios en los Comités de Cuenca durante 2025, donde se advirtió sobre la existencia de estructuras de antigua data que, pese a no haber sido autorizadas formalmente, poseen interés general y contribuyen al funcionamiento del sistema de drenaje.
El nuevo régimen permitirá analizar cada una de esas obras y determinar si pueden ser incorporadas, si necesitan modificaciones o si deben realizarse trabajos de adecuación para garantizar su funcionamiento hidráulico.
El procedimiento tendrá una primera instancia ante el Comité de Cuenca, donde el municipio deberá presentar la obra y obtener la correspondiente no objeción. Luego, la documentación deberá ser elevada a la Autoridad del Agua, que analizará el caso y, cuando corresponda, emitirá un Certificado de Incorporación al Programa.
Una vez cumplidas esas etapas se definirán las condiciones técnicas para la regularización. Cuando sean necesarias modificaciones, los trabajos deberán ser ejecutados por el municipio que haya solicitado la incorporación de la obra.
La normativa también establece que, cuando exista una denuncia en trámite por una obra presuntamente clandestina, quedará suspendido el procedimiento de declaración de clandestinidad mientras avance su regularización dentro del nuevo programa.
Otro de los puntos contemplados es la posibilidad de conformar Consorcios Mixtos de Usuarios de Aguas Públicas, integrados por los municipios y los beneficiarios directos de las obras. Las comunas deberán asumir además la operación y el mantenimiento de las estructuras que sean incorporadas.
Desde la Provincia señalaron que el objetivo es poner en valor infraestructura existente que, con adecuaciones menores, puede mejorar el funcionamiento hidráulico a escala local y contribuir a una gestión más eficiente de los excedentes de agua.
Para Junín, la incorporación al programa abre la posibilidad de ordenar y aprovechar infraestructura hidráulica existente, integrándola a una planificación general de la Cuenca del Río Salado y bajo supervisión de los organismos provinciales.
La primera etapa se concentrará en las subregiones A2, A3 y B3, aunque la resolución deja abierta la posibilidad de ampliar posteriormente el régimen a otros sectores de la Cuenca del Río Salado y a otras cuencas de la provincia.