La postergada transformación de la Ruta Nacional Nº 5 en autopista sumó un nuevo capítulo de incertidumbre. El tramo que une las ciudades de Mercedes y Suipacha se encuentra actualmente paralizado, confirmando una tendencia de interrupciones que pone en duda la finalización de una obra estratégica para la seguridad vial y el desarrollo productivo de la región.
Según fuentes vinculadas al proyecto, la actividad en el obrador se redujo a su mínima expresión. Durante el mes de febrero fueron suspendidos aproximadamente 50 trabajadores, cifra que se incrementó en marzo con la desvinculación de otros 40 operarios. En el lugar solo permanece el personal indispensable para tareas de custodia y mantenimiento de las maquinarias, que aún no han sido retiradas.
Deudas y promesas incumplidas
Según publica larazóndechivilcoy, el motivo principal de esta detención total sería el incumplimiento financiero del Estado nacional. La falta de pago de los certificados de obra por los trabajos ya ejecutados habría obligado a las contratistas a una reducción progresiva de la actividad hasta llegar al actual cese de tareas.
El proyecto contempla la construcción de una segunda calzada a lo largo de 20 kilómetros (entre los km 104 y 124), incluyendo distribuidores de acceso, banquinas pavimentadas y puentes a distinto nivel. Si bien la obra fue reactivada en 2022 y mostró avances puntuales durante 2025 —como la ejecución de terraplenes y estructuras de puentes—, el ritmo nunca logró sostenerse de manera continua.
Un corredor de riesgo
La parálisis no es solo un problema logístico o laboral; es, ante todo, un problema de seguridad. La Ruta 5 es uno de los corredores con mayor índice de siniestralidad de la provincia de Buenos Aires, debido al intenso tránsito de carga y la saturación de la traza actual, que ha quedado obsoleta frente al flujo vehicular agropecuario.
A comienzos de 2026, la presencia de movimientos en ciertos frentes de trabajo había generado expectativas en las comunidades de Mercedes y Suipacha. Sin embargo, ese impulso no se consolidó, y la obra vuelve a quedar fragmentada e inconclusa, repitiendo un esquema histórico de postergaciones que afecta a todo el oeste bonaerense.
Por el momento, no hay certezas sobre cuándo se normalizara la obra ni qué plazos se manejan para el regreso de las cuadrillas a la ruta. Mientras tanto, los usuarios deberán seguir conviviendo con una traza precaria y una obra que, una vez más, parece haber quedado en suspenso.
Fuente larazondechivilcoy