La situación del natatorio del complejo Santa Paula ha llegado a un punto crítico. Luego de que la empresa encargada de las tareas de mantenimiento devolviera el tramo dañado de la carpa, se confirmó oficialmente la imposibilidad de remendar la estructura debido a su avanzado estado de deterioro. Esta noticia deja en suspenso las actividades acuáticas del CEF 55 y de la Escuela de Guardavidas, afectando a más de 500 alumnos que actualmente no tienen un espacio gratuito donde realizar sus prácticas.
En diálogo con Grupo La Verdad, Andreina Arostegui, inspectora de Educación Física, explicó que la vida útil del sistema instalado en 2008 ha llegado a su fin por el desgaste del sol y el clima. "En el 2018 se rompió la lona y se volvió a colocar. Sabíamos que ese sistema tenía una vida útil. El año pasado hubo muchos factores climáticos y en noviembre la lona se volvió a romper", relató la funcionaria, subrayando la urgencia de una solución definitiva.
Ante este panorama, la funcionaria fue contundente respecto al rol de la gestión local. Arostegui señaló que se hizo una reunión con el municipio en donde solicitaron la compra de una nueva lona a través del fondo de financiamiento educativo, recordando que es un recurso que la Provincia envía específicamente para estos fines. Según detalló, el costo estimado de la inversión ronda los 60 millones de pesos, una cifra que el Consejo Escolar no puede afrontar con su presupuesto habitual.
Por su parte, la respuesta inicial del municipio fue intentar una reparación con un proveedor local, una alternativa que finalmente fracasó. "El municipio decidió intentar repararla, lo que no garantizaba el arreglo porque estaba muy deteriorada. Este proveedor se la llevó y luego nos avisó que era imposible arreglar ese tramo de la carpa", explicó Arostegui. Mientras se aguarda una definición política, la inspectora advirtió sobre el riesgo pedagógico y laboral: "Nos estaríamos quedando sin propuestas gratuitas de natación y nos preocupa los puestos de trabajo que se perderían".