Una situación insólita fue denunciada por una vecina de Junín, quien aseguró haber viajado en el mediodía de este martes en una unidad del transporte público que tenía una bufanda atada a la manija y a un caño del pasamanos para accionar la puerta delantera.
Según relató Gisela Barrera en una publicación difundida por Junín 24, el episodio ocurrió alrededor de las 12:30, en un horario de alta circulación y con el colectivo lleno de pasajeros.
De acuerdo con su testimonio, el chofer debía tirar de la bufanda, enroscarla con la mano y agacharse reiteradamente para poder abrir y cerrar la puerta delantera, mientras continuaba conduciendo.
Barrera expresó su preocupación por las condiciones en las que debía trabajar el conductor y consideró que la situación representaba un riesgo no solamente para quienes viajaban en la unidad, sino también para peatones y automovilistas.
“Es profundamente lamentable ver a un trabajador desempeñarse en semejantes condiciones de precariedad e incomodidad. No solo se pone en riesgo la vida del chofer y la de los pasajeros, sino la de cada peatón y automovilista que circula por Junín”, sostuvo.
La vecina también apuntó contra la empresa concesionaria, a la que reclamó que garantice que las unidades se encuentren en condiciones adecuadas para prestar el servicio.
Al mismo tiempo, cuestionó el rol del Municipio y reclamó mayores controles sobre el transporte público. “Tiene la obligación de ejercer los controles correspondientes, aplicar las sanciones necesarias y exigir que se cumplan las normas de tránsito y seguridad básica”, afirmó.
Finalmente, pidió que se adopten medidas para evitar que situaciones de este tipo vuelvan a repetirse. “Los choferes merecen desempeñar sus tareas con dignidad y los ciudadanos merecemos viajar de manera segura”, concluyó.