Empresarios pymes de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires llegaron al Senado bonaerense para poner en palabras una situación que, según describieron, se vuelve cada vez más difícil de sostener. La caída del consumo, la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de las tarifas, la presión impositiva y el avance de las importaciones conformaron el eje de un diagnóstico marcado por la preocupación.
Representantes de la Federación Económica de la provincia de Buenos Aires (FEBA) participaron de una reunión de la comisión de Comercio Interior, Pequeña y Mediana Empresa y Turismo del Senado bonaerense, donde expusieron ante los legisladores las dificultades que atraviesan comercios, industrias y pequeñas empresas.
Uno de los testimonios más contundentes fue el de Carlos Capeletti, vicepresidente cuarto de FEBA y representante del sector empresario de Junín, quien reclamó respuestas concretas frente a una crisis que, según advirtió, está llevando a muchas pymes al límite.
“Esta es una agonía lenta, estamos peleando el último mango para pagar sueldos”, afirmó Capeletti durante el encuentro.
La frase sintetizó el estado de situación que los empresarios llevaron a la Legislatura: empresas que venden menos, costos que aumentan y cada vez mayores dificultades para sostener la estructura y cumplir con el pago de los salarios.
En ese contexto, Capeletti pidió a los legisladores bonaerenses avanzar con una ley destinada a proteger a los centros comerciales y a las pymes de la provincia frente a la crisis económica.
El dirigente empresario también buscó poner el foco en la necesidad de abandonar las discusiones exclusivamente políticas y avanzar en soluciones. “A nosotros no nos importa qué sectores políticos intervienen, sino los resultados”, sostuvo.
Y planteó una de las principales contradicciones que, desde el sector pyme, observan en el actual escenario económico: “No puede ser que tengamos un RIGI y no haya ni un solo beneficio para las pymes”.
El planteo adquiere especial relevancia porque las pequeñas y medianas empresas representan buena parte de la actividad comercial y productiva de las ciudades bonaerenses. Para los empresarios, la combinación entre menor consumo interno, mayores costos y competencia de productos importados está generando un escenario cada vez más complejo.
El presidente de FEBA, Camilo Alberto Kahale, también trazó un panorama crítico y cuestionó la falta de diálogo con el Gobierno nacional. Según sostuvo, mientras mantienen contacto con funcionarios de la Provincia, no encuentran el mismo nivel de interlocución a nivel nacional.
“Cada 30 días se baja una cortina porque la gente no está llegando a fin de mes”, afirmó Kahale, al describir el impacto que tiene sobre los comercios la pérdida de poder adquisitivo.
El diagnóstico fue compartido por otros representantes empresarios. Jorge Lorenzo Sáez, protesorero de FEBA y titular de la Cámara de Industria de Bragado, sostuvo que la situación actual es “peor que en la pandemia”. Entre sus principales preocupaciones mencionó la caída de la recaudación y el avance de las importaciones.
“Hoy los chinos están poniendo grandes superficies en las que venden de todo”, advirtió Sáez, al describir el impacto que la competencia externa está teniendo sobre los comercios locales.
Desde Mar del Plata, el cosecretario de FEBA Leonardo Tasca también describió un escenario “desolador” y vinculó la situación con la caída del turismo, el deterioro de los salarios, el aumento de los servicios públicos y la inseguridad.
Así, la reunión en el Senado bonaerense terminó funcionando como una caja de resonancia para un reclamo que los empresarios vienen planteando desde distintos puntos de la provincia: la actividad comercial y productiva está atravesando un momento crítico y las pymes aseguran que cada vez tienen menos margen para resistir.
La discusión ahora quedó planteada ante los legisladores bonaerenses, con un pedido concreto de los empresarios: que el Estado avance con medidas que permitan sostener a las pequeñas y medianas empresas antes de que la “agonía lenta” de la que habló Capeletti termine transformándose en más persianas bajas y pérdida de puestos de trabajo.