La Confederación General del Trabajo (CGT) inició en la medianoche su cuarto paro general contra la gestión de Javier Milei, una huelga de 24 horas sin movilización que busca frenar la actividad productiva mientras la Cámara de Diputados debate el proyecto de reforma laboral. La central obrera anticipó una paralización de alcance nacional y definió la medida como una respuesta directa a un texto que considera “regresivo” e “inconstitucional”.
La jornada transcurre con muy baja actividad debido a la adhesión de los gremios del transporte, factor determinante para el impacto del paro. La CATT y la UGATT, las dos grandes estructuras del sector, confirmaron su participación y anticiparon un freno casi total de trenes, colectivos, aeronáutica, logística, portuarios y estaciones de servicio. El efecto se siente con fuerza en La Plata y en los principales centros urbanos.
Cortes de ruta en Panamericana
El proyecto oficial ya había generado dos movilizaciones de rechazo —una en Plaza de Mayo y otra en la Plaza del Congreso— y esta vez derivó en la primera huelga tras obtener media sanción. La CGT sostuvo que no se opone a discutir una modernización laboral, pero advirtió que no aceptará “recortes de derechos adquiridos”.
Uno de los focos de mayor incertidumbre era la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que finalmente confirmó su adhesión mediante un comunicado firmado por su secretario general, Roberto Fernández. El gremio justificó la decisión por la caída del salario real, la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro del empleo, y remarcó que la medida “no responde a intereses sectoriales”. Pese a la conciliación obligatoria vigente en conflictos del interior, la UTA ratificó que se pliega al paro.
La huelga también cuenta con el acompañamiento de gremios industriales, de servicios, bancarios, sanidad, camioneros, construcción, vidrio, seguros, ferroviarios, aeronáuticos y estatales cegetistas, lo que configura un freno generalizado de actividades. La central anunció que no habrá movilización callejera, sino una paralización en los lugares de trabajo para concentrar la presión donde se genera la actividad económica.
El impacto se replica en diversos sectores: Aerolíneas Argentinas suspendió 255 vuelos que afectarán a unos 31 mil pasajeros; los bancos no atenderán al público por la adhesión de la Asociación Bancaria; y múltiples trámites presenciales quedarán interrumpidos aunque seguirán operativas las plataformas digitales. La jornada avanza, así, con un escenario que los propios sindicalistas describen como un país paralizado a la espera de lo que ocurra en el recinto parlamentario.