En sus primeras declaraciones de peso tras asumir la conducción de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, trazó un diagnóstico crudo sobre la realidad social del país. Según el prelado, las políticas de ajuste aplicadas por el gobierno de Javier Milei han generado un escenario crítico que se traduce en una demanda creciente de asistencia básica en las instituciones religiosas.
Un termómetro social en alerta
Colombo destacó que el incremento de la pobreza es palpable en el día a día de las parroquias. “Se nota el incremento del número de personas que piden ayuda y la asistencia de Cáritas”, afirmó. Si bien reconoció que existen sectores de la economía con indicadores positivos, contrapuso esa realidad con lo que ocurre en las periferias: “En los grandes centros urbanos la situación es muy complicada”.
Para el titular del Episcopado, el contexto actual requiere reforzar la empatía y los vínculos comunitarios, definiendo el presente como un “tiempo difícil” que exige una mirada especial sobre los más vulnerables.
El reclamo por los fondos de discapacidad
Uno de los puntos más tensos del mensaje fue la denuncia sobre la interrupción de pagos destinados a servicios para personas con discapacidad. Colombo advirtió que la falta de actualización y el cese de estas partidas mantienen en vilo a instituciones clave.
- El caso de los Cotolengos: Mencionó específicamente a los Cotolengos de Don Orione, que dependen de estos recursos para pagar sueldos de profesionales y sostener sus estructuras.
- Gestiones oficiales: La CEA ya envió una nota formal al Ministerio de Salud exigiendo que se activen los mecanismos necesarios para regularizar la situación, calificando la interrupción de los fondos como un hecho de "extrema gravedad".
Un llamado a la paz social y al diálogo
Más allá de las críticas a la gestión económica, el arzobispo hizo un fuerte hincapié en la necesidad de mejorar las formas de comunicación política. En un mensaje dirigido tanto al Poder Ejecutivo como a la sociedad en general, instó a “desarmar las palabras” y evitar los agravios.
“Nos importa muchísimo el lugar de la atención de la gente más vulnerable”, concluyó Colombo, aclarando que la postura de la Iglesia no busca una confrontación partidaria, sino garantizar el bienestar social y el cuidado de quienes han quedado fuera del sistema.
Fuentye y foto eldestape