La dificultad de las familias para cumplir con sus compromisos financieros comenzó a impactar de lleno en las empresas que ofrecen crédito para sostener el consumo. Uno de los casos que refleja con mayor claridad este escenario es el de La Anónima, la cadena de supermercados que también tiene una sucursal en Junín.
Durante el último ejercicio, cerrado el 30 de junio, el negocio financiero de la compañía registró una pérdida de $41.151 millones, como consecuencia principalmente del fuerte aumento de los créditos que sus clientes dejaron de pagar.
El dato surge del balance de la empresa y fue analizado por La Política Online. Allí se observa el fuerte deterioro de la cartera de Tarjetas del Mar, la sociedad que administra la tarjeta propia de La Anónima.
Los cargos por deudores incobrables pasaron de $13.297 millones a $48.675 millones en términos comparables, lo que representa un incremento real del 266%.
El salto de la incobrabilidad terminó absorbiendo los mayores ingresos que había generado el negocio financiero. Tarjetas del Mar obtuvo ingresos netos por $26.197 millones, por encima de los $18.931 millones registrados durante el ejercicio anterior. Sin embargo, ese crecimiento quedó neutralizado por el aumento de los créditos que no pudieron ser cobrados y por los gastos comerciales y administrativos, que alcanzaron los $14.258 millones.
El resultado fue una pérdida de $41.151 millones en los doce meses, casi cuatro veces superior a la registrada durante el ejercicio anterior.
La morosidad también alcanza al consumo cotidiano
El caso adquiere particular relevancia porque la tarjeta propia de La Anónima está vinculada directamente con el consumo habitual de sus clientes. La empresa utiliza el financiamiento como una herramienta para facilitar las compras en sus supermercados y, por lo tanto, el aumento de la morosidad funciona también como una señal sobre las dificultades que atraviesan determinados hogares para sostener sus gastos.
En este contexto, el deterioro de la cartera llevó a la compañía a modificar sus políticas de otorgamiento de tarjetas y créditos. Además, avanzó con refinanciaciones para parte de los clientes que quedaron en mora.
La empresa sostiene que esas medidas comenzaron a generar una mejora en las previsiones más recientes. Sin embargo, el balance anual muestra todavía el fuerte impacto que tuvo durante el último año el aumento de los clientes que no pudieron afrontar sus compromisos.
El problema de La Anónima se inscribe, además, en un escenario más amplio de crecimiento de la morosidad de los hogares. Según los datos citados por La Política Online, la irregularidad de las familias llegó al 12,8% en junio, el nivel más elevado de la serie publicada por el Banco Central desde 2010.
La evolución de las tarjetas de crédito aparece entre los segmentos más afectados, en un contexto en el que muchas familias recurren al financiamiento para afrontar consumos corrientes.
Un dato que también impacta en Junín
La situación tiene particular interés para Junín porque La Anónima cuenta con una sucursal en la ciudad y su tarjeta forma parte de las herramientas de financiamiento utilizadas por clientes de la cadena.
Por eso, aunque las pérdidas corresponden al conjunto del negocio financiero de la empresa y no existen datos públicos desagregados por sucursal, el balance permite observar un fenómeno que trasciende a la compañía: el aumento de las dificultades de los hogares para cumplir con sus obligaciones de crédito.
Los números muestran la magnitud del deterioro. Mientras los ingresos financieros crecieron, los créditos incobrables aumentaron mucho más rápidamente y terminaron llevando al negocio de Tarjetas del Mar a un resultado negativo de $41.151 millones.
La incógnita para la compañía estará ahora en la evolución de su cartera después del endurecimiento de las condiciones para otorgar nuevos créditos y de las refinanciaciones implementadas para los clientes con atrasos.
El próximo ejercicio permitirá determinar si esas medidas logran reducir la incobrabilidad. Por ahora, el balance cerrado en junio deja expuesto el fuerte impacto que la morosidad de los consumidores tuvo sobre una de las principales cadenas de supermercados del país y sobre el negocio financiero asociado a su tarjeta propia.
Fuente lapoliticaonline