La crisis económica comienza a reflejarse con mayor fuerza en los barrios de Junín a través de un aumento de la demanda de asistencia alimentaria. Comedores, merenderos y organizaciones comunitarias advierten que cada vez son más las familias que necesitan recurrir a estos espacios para acceder a alimentos, mientras que también se dificultan las posibilidades de sostener las prestaciones.
Uno de los datos más recientes fue difundido por Democracia, a partir de un relevamiento sobre la situación de los comedores y merenderos de la ciudad. Según explicó Pablo Rodríguez, fundador y coordinador general de la Fundación Don Ito, la concurrencia de niños a los siete espacios comunitarios con los que articula la entidad aumentó entre un 30% y un 40%.
El crecimiento de la demanda no se limita, según el referente, a los chicos. También se registra una mayor presencia de familias completas y adultos mayores que recurren a estos espacios en busca de alimentos o mercadería para poder sostener la alimentación cotidiana.
Más demanda y menos recursos
El escenario que describió Rodríguez se suma a distintas señales que durante los últimos meses fueron apareciendo en Junín y que muestran un incremento de la necesidad de asistencia alimentaria.
La situación tiene además una dificultad adicional: mientras aumenta la cantidad de personas que necesitan ayuda, las organizaciones encuentran mayores obstáculos para conseguir los recursos necesarios para sostener las comidas.
Las donaciones particulares, que históricamente fueron una de las principales fuentes de alimentos para estos espacios, también se ven afectadas por el contexto económico. De esta manera, los comedores y merenderos quedan sometidos a una doble presión: deben atender a más personas con recursos que no necesariamente crecen al mismo ritmo.
Según los testimonios recogidos por Democracia, además de las viandas y las meriendas comenzaron a crecer los pedidos de alimentos básicos para llevar a los hogares y poder cocinar durante la semana.
El aumento también se observa en las escuelas
Otro indicador permite dimensionar la magnitud que adquirió la asistencia alimentaria en Junín: el Servicio Alimentario Escolar (SAE).
Actualmente, alrededor de 15.000 estudiantes reciben desayuno y merienda en las escuelas del distrito, mientras que más de 4.500 alumnos reciben almuerzo.
La evolución resulta significativa al compararla con los registros de años anteriores. A comienzos de 2020, alrededor de 9.000 estudiantes recibían desayuno y merienda. La cifra actual representa un incremento de aproximadamente 6.000 alumnos, es decir, cerca de un 67% más.
A su vez, la Provincia destinó recientemente $107.266.657 para Junín en el marco del fortalecimiento del Servicio Alimentario Escolar, con recursos destinados al equipamiento de los comedores escolares.
El crecimiento de la cobertura del SAE no significa que todos los alumnos alcanzados se encuentren necesariamente en situación de pobreza, pero sí constituye otro indicador de la dimensión que tiene actualmente la asistencia alimentaria dentro de las escuelas de la ciudad.
Crecen los espacios que necesitan asistencia
La situación también se observa fuera del sistema educativo. Durante los últimos meses se registró un incremento en la cantidad de merenderos y espacios comunitarios que reciben algún tipo de acompañamiento para poder funcionar. En distintos barrios, las organizaciones que sostienen estos lugares vienen advirtiendo sobre la llegada de nuevas familias y sobre la necesidad de ampliar las cantidades de alimentos disponibles.
El fenómeno no es completamente nuevo. Ya durante 2024 y 2025 distintos comedores y merenderos de Junín habían advertido sobre el crecimiento de la demanda y las dificultades para sostener las prestaciones.
En algunos casos, los espacios comunitarios debieron reducir la cantidad de días en que ofrecían comidas o concentrar la asistencia en determinadas franjas horarias debido a la falta de alimentos suficientes.
Ahora, el dato aportado por la Fundación Don Ito vuelve a poner el foco sobre la evolución de la demanda: entre 30% y 40% más de niños concurren a los espacios comunitarios con los que articula la entidad.
La crisis llega a los hogares
La descripción realizada por Don Ito también apunta a un cambio en el perfil de quienes solicitan ayuda. De acuerdo con lo señalado por Rodríguez a Democracia, el deterioro de los ingresos afecta especialmente a quienes dependen de trabajos informales, changas y actividades que registraron una menor demanda.
La menor actividad económica repercute así directamente sobre los ingresos de las familias que tienen menos margen para afrontar aumentos en los alimentos y otros gastos básicos.
Por eso, la asistencia ya no se reduce solamente a una merienda para los chicos. También aparecen pedidos de alimentos para llevar, destinados a completar la comida familiar durante la semana.
El dato adquiere especial relevancia en un contexto en el que el aumento del costo de vida continúa presionando sobre los presupuestos familiares y reduce la capacidad de compra de los hogares.