La crisis de la industria vuelve a golpear con fuerza a la provincia de Buenos Aires y esta vez tiene como protagonistas a más de 120 trabajadores que quedaron frente a la pérdida de su principal fuente de ingresos.
La empresa textil Will Der S.A., dedicada a la fabricación de indumentaria deportiva, cerró sus plantas de General Pacheco, en Tigre, y Las Flores, dejando a más de 120 trabajadores afectados y generando incertidumbre sobre salarios, vacaciones e indemnizaciones.
Detrás del cierre de las fábricas hay cientos de personas que dependen directa o indirectamente de esos puestos de trabajo. Para las familias de los trabajadores, la pérdida del empleo significa mucho más que una cifra en las estadísticas industriales: implica perder el ingreso con el que afrontan alquileres, alimentos, servicios y los gastos cotidianos.
La situación más conflictiva se produjo en General Pacheco, donde alrededor de 120 empleados se presentaron en la planta y encontraron los accesos cerrados y bajo custodia de personal de seguridad privada.
Los trabajadores habían sido informados previamente de que la empresa dejaría de funcionar, pero denunciaron que todavía no habían recibido los telegramas correspondientes para formalizar las desvinculaciones.
En cambio, recibieron una comunicación a través de WhatsApp en la que se les informó que permanecían suspendidos y que la compañía se comunicaría individualmente con cada empleado para negociar la finalización de los vínculos laborales.
Ante la falta de precisiones, los trabajadores reclamaron respuestas sobre los salarios pendientes, las vacaciones y las indemnizaciones que les corresponden.
Los operarios permanecieron en estado de asamblea y solicitaron la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense para determinar las condiciones de las desvinculaciones y garantizar el cumplimiento de las obligaciones laborales.
También cuestionaron la falta de una comunicación formal previa y señalaron que algunos empleados se encontraban de licencia o vacaciones cuando tomaron conocimiento de la decisión.
En Las Flores también se pierde empleo
La otra planta de Will Der, ubicada en el Sector Industrial Planificado de Las Flores, sobre la Ruta Nacional 3, también dejó de funcionar de manera definitiva.
Allí quedaron afectados algo más de 20 trabajadores, después de un proceso de reducción de personal que se había extendido durante los últimos meses.
La empresa había llegado a contar con más de un centenar de empleados en esa localidad hacia fines de 2023. Sin embargo, la cantidad de trabajadores fue disminuyendo progresivamente hasta quedar en poco más de 20 operarios antes del cierre definitivo.
El secretario de Producción, Turismo y Ambiente de Las Flores, Cristian Chiodini, confirmó la decisión luego de mantener reuniones con representantes de la compañía y trabajadores.
Según explicó, el directorio resolvió finalizar las operaciones y asumió el compromiso de afrontar las indemnizaciones correspondientes. Desde el municipio también señalaron que se analizan alternativas de asistencia para las familias afectadas.
Una empresa que llegó a emplear a más de 280 personas
Will Der fue fundada en 2006 y llegó a desarrollar una importante actividad dentro de la industria de la indumentaria deportiva.
La compañía llegó a emplear a más de 280 personas entre sus distintas áreas y trabajó para marcas como Adidas, Puma, Salomon y Vans, además de contar con la licencia de Jockey International.
También confeccionó prendas utilizadas por atletas argentinos en competencias olímpicas.
El cierre de sus dos establecimientos bonaerenses representa ahora un nuevo retroceso para el entramado productivo provincial y se suma a una serie de suspensiones, despidos y paralizaciones que afectan a distintas ramas de la industria.
Una industria cada vez más golpeada
El cierre de Will Der se produce en un escenario especialmente adverso para el sector textil.
Según los últimos datos del INDEC, en junio la producción de productos textiles cayó 15,9% interanual, mientras que la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió 8,4%.
El deterioro ya se había profundizado durante mayo, cuando la producción textil había registrado una caída interanual del 25,6%.
La menor actividad también se refleja en el empleo. De acuerdo con datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, entre abril de 2025 y abril de 2026 el sector perdió 15.468 empleos registrados.
Desde diciembre de 2023, la reducción acumulada en textiles, confección, cuero y calzado llegó a 25.683 puestos de trabajo.
A la caída de la producción se suma el crecimiento de las importaciones de productos terminados. Durante el primer semestre de 2026, las importaciones de prendas terminadas aumentaron 65% en volumen frente al mismo período del año anterior.
En paralelo, la utilización de la capacidad instalada de la industria textil se ubicó en mayo en 42,2%, muy por debajo del promedio de la industria manufacturera.
Cada fábrica que cierra deja familias sin ingresos
El caso de Will Der vuelve a poner en evidencia el impacto social que existe detrás de los números de la industria.
Una fábrica que deja de producir no solamente representa una caída en la actividad económica. También significa trabajadores que pierden sus ingresos, familias que deben reorganizar su economía y comercios y proveedores que dejan de recibir el movimiento generado por esos salarios.
En General Pacheco, alrededor de 120 trabajadores todavía reclaman certezas sobre su situación laboral y el cobro de los salarios y demás conceptos que les corresponden.
En Las Flores, más de 20 trabajadores quedaron afectados por el cierre definitivo de la planta, con el compromiso empresario de avanzar con las indemnizaciones.
En total, más de 120 trabajadores y sus familias quedan golpeados por el cierre de una empresa que alguna vez llegó a tener más de 280 empleados.
La situación vuelve a encender las alarmas sobre el futuro del empleo industrial en la provincia de Buenos Aires. Mientras caen los niveles de producción, aumentan las importaciones y se pierden puestos registrados, la crisis deja de ser solamente un indicador económico y se convierte en una realidad cotidiana para cada vez más familias bonaerenses: menos trabajo, menos ingresos y más incertidumbre sobre el futuro.