El hundimiento de un tramo de la calzada sobre la Ruta Nacional 5, a la altura del kilómetro 281, volvió a generar preocupación entre quienes transitan habitualmente por ese corredor vial. El problema no es nuevo: el mismo sector ya había sufrido un importante deterioro meses atrás, fue intervenido mediante una reparación provisoria, pero el pavimento volvió a romperse, dejando en evidencia que la solución aplicada no logró resolver el inconveniente de fondo.
Tras detectarse el nuevo hundimiento, el lugar debió ser nuevamente señalizado para advertir a los conductores sobre el riesgo que representa el desnivel. La situación afecta tanto a automovilistas como a transportistas que utilizan diariamente este tramo de la Ruta Nacional 5, uno de los corredores más importantes del noroeste bonaerense.
La reparación anterior había sido ejecutada por la empresa responsable del mantenimiento del sector, luego de que el pavimento presentara un importante hundimiento que obligó a intervenir de manera urgente. En aquella oportunidad se realizó un arreglo de carácter provisorio, a la espera de una solución más profunda. Sin embargo, con el paso de los meses y el intenso tránsito de vehículos, especialmente de cargas pesadas, el asfalto volvió a deteriorarse.
La reiteración del problema volvió a despertar el malestar de vecinos, transportistas y usuarios frecuentes de la ruta, quienes sostienen que las reparaciones parciales terminan siendo insuficientes y solo postergan una solución definitiva. Además, advierten que el deterioro del pavimento incrementa el riesgo de accidentes y puede ocasionar importantes daños materiales en los vehículos que circulan por el lugar.
Sin precisiones sobre la concesión y la autovía
El nuevo deterioro también reaviva la preocupación por la falta de definiciones sobre el futuro de la Ruta Nacional 5. Mientras continúan realizándose tareas de mantenimiento puntuales, todavía no existen precisiones respecto de la nueva concesión del corredor vial ni sobre el avance de la prometida autovía, una obra reclamada desde hace años por municipios, productores, transportistas y vecinos de toda la región.
Para quienes utilizan diariamente este corredor, el episodio vuelve a demostrar que los trabajos de mantenimiento no alcanzan para revertir el deterioro estructural de la calzada. Por eso insisten en la necesidad de una intervención integral que garantice condiciones seguras de circulación y evite que el mismo problema vuelva a repetirse pocos meses después de cada reparación.