La reciente adjudicación de la concesión de la Ruta Nacional 5 por un plazo de 20 años volvió a encender el debate sobre el futuro de uno de los corredores viales más importantes del país. Aunque el contrato contempla tareas de mantenimiento, conservación, repavimentación, bacheo, corte de pasto y otras obras de rutina, dejó definitivamente afuera la construcción de la autovía, un reclamo histórico de las ciudades ubicadas a lo largo de su trazado.
La decisión fue cuestionada por el Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial (Conaduv), que advirtió que el esquema prioriza el cobro de peajes sin avanzar en las obras estructurales que permitirían mejorar la seguridad y la capacidad de una ruta con un intenso tránsito de vehículos particulares y transporte de cargas.
Un nuevo peaje en Gorostiaga
Uno de los puntos que más rechazo generó es la incorporación de una nueva estación de peaje en la localidad bonaerense de Gorostiaga. Según denunciaron desde Conaduv, quienes recorran el tramo entre Junín y la Ciudad de Buenos Aires deberán afrontar cinco peajes en un trayecto cercano a los 500 kilómetros.
Desde la entidad sostienen que el peaje no representa un verdadero sistema de financiamiento vial, sino un impuesto al tránsito que los usuarios terminan pagando sin recibir las mejoras de fondo que desde hace años se reclaman para la Ruta 5.
Impacto para Junín y la región
La definición también repercute en Junín, uno de los principales centros urbanos conectados por la Ruta Nacional 5. La ciudad mantiene un fuerte vínculo comercial, industrial, educativo y sanitario con el Área Metropolitana de Buenos Aires y con otras localidades del corredor, por lo que cualquier incremento en los costos de circulación repercute sobre la actividad económica y la vida cotidiana.
Además del mayor costo para transportistas y empresas, el nuevo peaje también alcanzará a trabajadores, estudiantes, pacientes y familias que utilizan la ruta de manera habitual.
Una obra esperada que sigue sin respuestas
Mientras el Ministerio de Economía sostiene que el nuevo esquema permitirá garantizar el mantenimiento del corredor y modernizar el sistema de cobro mediante tecnologías como TelePASE y peaje sin barreras, las críticas apuntan a que la concesión posterga nuevamente la única obra considerada capaz de cambiar de manera definitiva las condiciones de seguridad de la Ruta 5: su transformación en autovía.
La ausencia de esa inversión mantiene vigente una de las principales preocupaciones de quienes transitan diariamente un corredor con elevado caudal de vehículos y un historial de siniestros viales que, desde hace años, alimenta el reclamo por una infraestructura acorde a la importancia estratégica de la ruta para el desarrollo del noroeste bonaerense.