Una investigación iniciada en Junín por amenazas a través de WhatsApp terminó con un operativo dentro de la Unidad Penitenciaria N° 16, donde fue secuestrado un teléfono celular que habría sido utilizado para intimidar a una familia de la ciudad.
Según informó La Verdad, el caso comenzó a partir de la denuncia de un vecino de Junín que recibió mensajes de audio con amenazas. A partir de esa presentación, la División de Investigaciones de Delitos Informáticos de Junín inició una investigación para determinar el origen de las comunicaciones y quién se encontraba detrás de ellas.
El trabajo de los investigadores incluyó el análisis del tráfico telefónico, la geolocalización de antenas y el cruce de distintas bases de datos. De acuerdo con la pesquisa, estas tareas permitieron establecer una vinculación entre la línea utilizada para realizar las amenazas y una persona que actualmente se encuentra detenida en la Unidad Penitenciaria N° 16 de Junín.
Con intervención de la UFI N° 6 y la correspondiente autorización judicial, personal de la División de Investigaciones de Delitos Informáticos, junto con efectivos del Servicio Penitenciario Bonaerense, realizó un procedimiento dentro del establecimiento penitenciario.
Durante el operativo fue secuestrado un teléfono celular que ahora será sometido a una pericia informática, con el objetivo de determinar si el dispositivo fue utilizado para enviar los mensajes que motivaron la denuncia.
Como consecuencia del procedimiento, el detenido fue notificado de la formación de una nueva causa por amenazas agravadas.
El detenido ya había sido condenado por un crimen cometido en Junín
El hombre que quedó nuevamente bajo investigación judicial se encuentra detenido por un homicidio ocurrido en Junín hace más de una década.
En marzo de 2012, había sido uno de los tres hombres llevados a juicio por el crimen de un enfermero de la ciudad, ocurrido en una vivienda del distrito. El homicidio provocó una fuerte conmoción en Junín por la violencia del ataque y por la posterior comercialización de pertenencias sustraídas a la víctima, entre ellas una computadora portátil.
La investigación de aquel caso incluyó pericias genéticas, análisis de comunicaciones telefónicas y testimonios que permitieron reconstruir los movimientos de los acusados durante las horas posteriores al crimen.
Tras el juicio oral, el Tribunal en lo Criminal N° 1 del Departamento Judicial Junín condenó a los tres imputados a penas de entre 13 y 16 años de prisión por su responsabilidad en el homicidio.
Al detenido que ahora es investigado por las amenazas se le impuso la máxima pena de 16 años, además de ser declarado reincidente, debido a que ya había cumplido anteriormente una condena privativa de la libertad.
Uno de los otros coimputados había sido localizado y detenido posteriormente en la provincia de Mendoza, luego de permanecer bajo seguimiento de investigadores de Junín.
Amenazas desde el interior de la UP 16
El nuevo expediente vuelve a poner el foco sobre el uso de teléfonos celulares dentro de las unidades penitenciarias y la posibilidad de que personas privadas de su libertad mantengan comunicaciones con el exterior para llevar adelante distintas maniobras delictivas.
En este caso, la investigación surgió en Junín a partir de una denuncia concreta por amenazas y permitió avanzar hasta el interior de la UP 16, donde fue localizado y secuestrado el dispositivo que ahora será analizado.
La pericia informática será determinante para establecer si el teléfono tiene una vinculación directa con los mensajes enviados a la familia y con la línea que había sido identificada durante la investigación.
Por el momento, el detenido fue notificado de una nueva causa judicial por amenazas agravadas, mientras continúa la investigación para determinar las circunstancias en las que se produjeron las comunicaciones y el alcance de su participación.